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MANHATTAN, Nueva York, EU, 19 de agosto de 2026.- El proyecto Alas de Luna reunió este miércoles a artistas y personas migrantes en Brooklyn durante el taller-encuentro Archivo de Cuerpos Migrantes, una actividad centrada en la memoria, el cuerpo, la migración y la creación colectiva.
El encuentro se realizó en El Armario, en 5 Linden Blvd., Brooklyn, y fue concebido como un espacio abierto para compartir experiencias, fortalecer redes y generar vínculos entre personas atravesadas por procesos migratorios.
La actividad fue impulsada por Alas de Luna, con la gestión y articulación del Costurero Popular de NY, el apoyo de Arte Sana Foundation y la colaboración de El Armario.
Lizeth Valdivieso, creadora y directora de Alas de Luna, explicó que el proyecto busca generar redes entre mujeres creadoras de distintos lugares del mundo. La iniciativa desarrolla un festival interdisciplinario anual, residencias creativas, formaciones virtuales y espacios de apoyo y sororidad.
Para Valdivieso, este tipo de encuentros cobra especial importancia frente a una sociedad que, según señaló, empuja cada vez más hacia la competencia y el individualismo.
“Es muy importante empezar a cooperar, a tejernos, a encontrarnos, a reconocernos, porque solo de manera colectiva podemos construir una mejor sociedad”, afirmó.

Valdivieso también relacionó el taller con el actual contexto migratorio y político que se vive en Estados Unidos y otras partes del mundo. Consideró que el fortalecimiento de redes comunitarias puede convertirse en una herramienta de acompañamiento para quienes atraviesan situaciones más complejas relacionadas con movilidad o estatus migratorio.
“A medida que el fascismo resurge y se pone más fuerte, más fuerte debe ser la colectividad”, expresó la artista, al explicar que la propuesta del taller parte precisamente del tejido colectivo y de la necesidad del encuentro.
Entre las participantes estuvo Cristina, de Quito, Ecuador, quien destacó la importancia de contar con espacios de este tipo para la comunidad hispanohablante en Nueva York.
“Me siento muy agradecida porque estos espacios son muy pocos, en especial para habla hispana”, comentó.
Aunque reconoció que cada proceso migratorio es diferente, aseguró que existen emociones compartidas que permiten generar identificación y solidaridad entre quienes han tenido que dejar sus países de origen.
Para Cristina, el encuentro también permitió reflexionar sobre lo que cada persona lleva consigo cuando migra. En su caso, aseguró que llegó a Estados Unidos “por amor” y que inicialmente cargaba con dudas y miedo respecto a su identidad como artista. Con el tiempo, señaló, esa experiencia se transformó.
“Traje un poquito de miedo que aquí tuvo que convertirse en coraje y en necesidad de vida”, relató.

Para ella, el arte terminó convirtiéndose en una forma de reconectar consigo misma y encontrar un sentido más allá del trabajo cotidiano.
El taller se desarrolló en El Armario, un espacio artístico dirigido por Chico Raro, quien destacó la necesidad de impulsar actividades en las que la creación también permita reflexionar sobre la experiencia humana y migratoria.
“Nos podemos hacer ciertos tipos de preguntas acerca de nuestro pasado, acerca de nuestra experiencia como migrantes en una ciudad como Nueva York”, explicó el artista.
También señaló que el espacio recibe de manera constante a talleristas y propuestas culturales que buscan experimentar con distintos lenguajes artísticos.
Chico Raro definió a El Armario como un laboratorio artístico que intenta conectar la creación con una dimensión humana, crítica y política. “El arte como un arma de resistencia”, resumió.
Entre relatos, movimiento y conversación, Archivo de Cuerpos Migrantes propuso al arte no solo como una herramienta de expresión, sino también como un espacio para crear comunidad en una ciudad marcada por múltiples historias migratorias.




