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MANHATTAN, Nueva York, EU, 4 de octubre de 2026.- La Catedral de Saint John the Divine celebró este domingo una nueva edición del Día de San Francisco y la Bendición de la Tierra, una jornada dedicada al legado de San Francisco de Asís, al cuidado del planeta y a la relación entre las personas y los animales.
La ceremonia se realizó en el marco del 800 aniversario de la muerte de San Francisco de Asís, figura recordada por su defensa de una vida sencilla y por su vínculo espiritual con la naturaleza. Durante la misa se destacó su mensaje sobre el respeto a la creación y la responsabilidad de proteger la Tierra y a los seres vivos.
El servicio tuvo lugar bajo la instalación Gaia, del artista británico Luke Jerram, una esfera de 23 pies de diámetro elaborada con imágenes de la superficie terrestre captadas por la NASA. La obra, suspendida en la nave de la catedral, reforzó el mensaje ambiental de la jornada.
La celebración incluyó además la Missa Gaia, compuesta por Paul Winter y Paul Halley, junto con presentaciones de los coros de la catedral, el Paul Winter Consort y la compañía Forces of Nature Dance Theatre.
Música, danza y liturgia se integraron en una ceremonia centrada en la creación y el vínculo entre espiritualidad y naturaleza.
Tras la misa, decenas de personas participaron en la bendición de sus animales. Perros, gatos y otras mascotas fueron llevados por sus familias para recibir una bendición especial en distintos espacios de la catedral y sus alrededores.

Jessica Prater llegó con Milo, su perro de cinco años, después de conocer la actividad a través de Instagram. “Pensé que sería algo muy bonito”, contó. Sobre la ceremonia aseguró que fue su primera visita al templo y que “el servicio fue hermoso”, además de destacar la música y la participación de los líderes religiosos.
Gloria también acudió con su gata Gigi. “Son muy especiales para nosotros, son una bendición para nuestra familia”, explicó. Aunque decidió no permanecer durante toda la ceremonia porque sabía que la mascota no soportaría estar tanto tiempo quieta, dijo que no quería perderse la oportunidad de recibir la bendición.

Otros asistentes llegaron incluso por casualidad. Una vecina que paseaba a sus perros Iman y Willow contó que vio la fila y decidió sumarse sin saber que se trataba de una tradición anual.
La jornada cerró con una imagen acorde al mensaje de San Francisco de Asís: familias reunidas con sus animales en una celebración que puso en el centro el respeto por la vida y el cuidado de la Tierra.




