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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 31 de mayo de 2026.- Un estudio publicado en la revista Journal of Hazardous Materials reveló que el humo y las cenizas de los incendios que afectaron al condado de Los Ángeles en enero de 2025 contenían altos niveles de sustancias tóxicas provenientes de materiales urbanos quemados.
Aunque las mediciones tradicionales de calidad del aire mostraban niveles normales o moderados de partículas finas, investigadores de Rutgers advirtieron que la composición química del humo representaba un riesgo mucho mayor.
Entre los contaminantes detectados había metales tóxicos, compuestos orgánicos volátiles y PFAS, conocidos como “químicos eternos”.
El investigador principal José Guillermo Cedeño Laurent explicó que los incendios en zonas urbanas generan una mezcla distinta a la de los incendios forestales comunes.
“En un incendio que quema áreas urbanas y silvestres, no solo se queman árboles”, señaló. “Se queman autos, baterías, cables, metales, plásticos y materiales de construcción”.
De acuerdo al boletín de la Universidad de Rutgers, las muestras fueron recolectadas en Pasadena, cerca del incendio Eaton, y mostraron concentraciones de sustancias peligrosas muy superiores a las habituales en Los Ángeles. Los científicos también detectaron partículas ultrafinas capaces de penetrar profundamente en los pulmones.
Según el estudio, las cenizas podrían seguir representando un peligro incluso después de extinguirse el fuego. Los investigadores alertaron que remover los restos durante las labores de limpieza puede volver a liberar partículas contaminadas al aire o dispersarlas en el agua y el suelo.
“Estos incendios dejan un legado químico”, afirmó Cedeño Laurent. “Para proteger a las comunidades, necesitamos estrategias de monitoreo y limpieza que reflejen qué fue lo que se quemó, y no solo cuánto humo se midió”.




