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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 12 de julio de 2026.- Un estudio del UCLA Health Jonsson Comprehensive Cancer Center, el centro oncológico de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), identificó que los cánceres de mama diagnosticados en los primeros tres años posteriores al parto, sobre todo durante el primer año, presentan características biológicas más agresivas que los tumores detectados en mujeres que nunca han dado a luz.
La investigación, publicada en la revista npj Breast Cancer, analizó a 385 mujeres de 45 años o menos con cáncer de mama temprano hormonalmente positivo y HER2 negativo. Para evaluar la biología tumoral, los investigadores utilizaron la prueba genómica Oncotype DX, que mide la actividad de 21 genes asociados al riesgo de recurrencia.
Los resultados mostraron que los tumores diagnosticados dentro del primer año posparto tenían puntuaciones de recurrencia significativamente más altas, lo que indica un perfil molecular más agresivo.
Este patrón también se observó, aunque con menor intensidad, en diagnósticos realizados durante el segundo y tercer año tras el parto.
Al agrupar los casos, las mujeres diagnosticadas antes de cumplir tres años desde su último parto tenían casi tres veces más probabilidades de ubicarse en categorías de mayor riesgo genómico en comparación con mujeres que nunca habían dado a luz. Además, sus tumores mostraban grados histológicos superiores, con células más anormales y de crecimiento acelerado.
La autora principal, la cirujana Nimmi Kapoor, señaló que estos hallazgos confirman que los años inmediatamente posteriores al parto constituyen una “ventana biológica única” en la que algunos tumores pueden comportarse de manera distinta. También destacó que la historia reproductiva podría aportar información adicional al interpretar pruebas genómicas en pacientes jóvenes.
Pese a la agresividad molecular observada, el estudio no encontró peores resultados clínicos a corto plazo.
Las tasas de recurrencia y supervivencia fueron similares entre los grupos, posiblemente debido a tratamientos más intensivos como quimioterapia, supresión ovárica y terapias dirigidas.
Los investigadores señalaron que se requieren estudios más amplios y con seguimiento prolongado para confirmar estas tendencias y reconocieron que el estado posparto podría requerir mayor consideración en la evaluación y manejo del cáncer de mama en mujeres jóvenes.




