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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 14 de julio de 2026.- El ardor de estómago que aparece después de comer o durante la noche puede ser más que una molestia pasajera. La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), un trastorno digestivo crónico, afecta a millones de personas y puede generar daños en el esófago cuando no recibe atención médica.
La afección ocurre cuando el contenido del estómago regresa de manera repetida hacia el esófago debido a un funcionamiento inadecuado del esfínter esofágico inferior, una estructura muscular que normalmente impide ese ascenso. Este proceso puede provocar irritación y síntomas que van desde la acidez hasta problemas respiratorios.
De acuerdo con información médica recopilada por especialistas y divulgada por el medio Infobae, la ERGE puede manifestarse con sensación de quemazón en el pecho, regurgitación de alimentos o líquidos ácidos, dificultad para tragar, dolor torácico, tos crónica, ronquera y laringitis. Algunos de estos signos pueden confundirse con padecimientos de otra naturaleza, por lo que la evaluación médica resulta necesaria cuando son persistentes.
Entre los factores asociados al desarrollo del reflujo se encuentran el sobrepeso u obesidad, el embarazo, el tabaquismo y algunas condiciones anatómicas como la hernia hiatal. También pueden influir ciertos hábitos alimenticios, como el consumo frecuente de comidas grasas, picantes, cafeína, alcohol o bebidas carbonatadas.
El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) señala que la ERGE puede ocasionar complicaciones con el paso del tiempo, entre ellas inflamación del esófago, estrechamientos que dificultan la deglución y esófago de Barrett, una alteración del revestimiento del órgano asociada con un mayor riesgo de cáncer esofágico.
El manejo de la enfermedad puede incluir modificaciones en el estilo de vida, como evitar acostarse inmediatamente después de comer, controlar el peso, reducir alimentos desencadenantes y abandonar el tabaco. En algunos casos, los médicos recurren a medicamentos que disminuyen la producción de ácido o a procedimientos quirúrgicos cuando el tratamiento convencional no es suficiente.
La identificación temprana de síntomas frecuentes y la consulta con profesionales de salud pueden ayudar a prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes presentan reflujo persistente.




