Presenta Dulce Momento un mezcal suave para conquistar nuevos paladares
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 3 de agosto de 2026.- "Para que estemos informados y unidos como hermanos, el mejor periódico es Quadratín Hispano", cantó para este medio El Arriero del Café, artista de música parrandera, trova y humor, orgullosamente colombiano y cafetero, en su paso por Nueva Jersey, en medio de una gira que lo llevó por Texas, Brick, Filadelfia y Baltimore con motivo de las celebraciones patrias.
La copla salió sin pausa, sin borrador, sin necesidad de pensarla dos veces. Bastaron menos de 30 segundos para que el nombre de esta casa periodística quedara envuelto en la rima de este oficio centenario que en Colombia se conoce como trova. La trova paisa, una de las tradiciones orales más antiguas del país, hoy busca nuevos públicos fuera de Colombia, incluido el noreste de EU.
Verlo trabajar es presenciar un oficio que parece no costarle nada y que, sin embargo, exige años de práctica: se le entrega cualquier palabra, cualquier nombre, cualquier idea suelta al aire y, en el tiempo que toma servir un café, ya ha construido con ella una estrofa que rima, que tiene sentido y que, casi siempre, arranca una carcajada.
Esa facilidad, entrenada en tarima durante 12 producciones discográficas, es lo que distingue al aficionado del profesional: la trova, cuando es genuina, no admite tropiezos ni relleno.
El arte que practica hunde sus raíces en la tradición paisa, la misma que dio nombre a certámenes como el Reinado Nacional de la Trova y que forma parte de la Feria de las Flores de Medellín, donde generaciones de trovadores han competido a punta de contrapunteo e ingenio verbal.
En años recientes, ese repentismo campesino encontró un puente inesperado hacia el freestyle urbano, de la mano de figuras como Loquillo Flórez, quien llevó la improvisación rimada de la plaza del pueblo a los escenarios de batallas de rap en español.
El Arriero del Café dice haberse sorprendido al comprobar que su verso, nacido en el Eje Cafetero, también conquista públicos que no son colombianos: "el cubano, el español, el mexicano, el argentino", reunidos por igual alrededor de una improvisación de una hora que no bajó el ritmo ni una sola vez.
Detrás del humor y la picardía que reconoce como sello de su música hay una insistencia que repite como consigna: nunca olvidar el terruño ni las raíces, sin importar cuánto dinero o cuánta vida se haga en el exterior.
Antes de despedirse, y ya con la gira por Nueva Jersey terminada, entregó una prueba más de ese don. Con el ritmo de sus palmas y sin tiempo de preparación, cerró la entrevista con un verso dedicado a la comunidad que lo recibió.
"El saludo a Nueva Jersey, una región muy bacana, y que Dios me bendiga a la comunidad hispana. A esa comunidad, con respeto y con amor: ay, que Dios me los bendiga por hacer patria en el exterior", concluyó.
Este martes, El Arriero del Café regresa a Colombia para grabar su producción musical de fin de año.




