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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 21 de junio de 2026.- Durante años, profesionales del control de plagas en el noreste de Estados Unidos habían alertado de un patrón preocupante. En varios barrios, los roedores parecían cada vez más difíciles de eliminar incluso con métodos habituales. Ahora, investigadores de la Universidad de Rutgers creen haber encontrado una posible explicación.
Un estudio revela que el 84 por ciento de los ratones domésticos analizados en zonas urbanas del noreste presentaban al menos una mutación genética vinculada a la resistencia a rodenticidas, lo que sugiere una adaptación progresiva frente a los venenos más utilizados para su control, según el estudio publicado en la revista internacional Pest Management Science.
Los investigadores analizaron el ADN de 147 ratones domésticos y 143 ratas noruegas recogidos en áreas urbanas de Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania y Washington D. C. El análisis se centró en el gen Vkorc1, asociado a la resistencia a los rodenticidas anticoagulantes.
“Los profesionales del manejo de plagas a menudo nos decían que el control de roedores se estaba volviendo más difícil en algunas zonas, aunque aplicaban rodenticidas efectivos. Quise averiguar si esto estaba ocurriendo en el noreste de Estados Unidos, especialmente en áreas metropolitanas, y qué tan extendido podía estar el problema”, explicó Jin-Jia Yu, autora principal del estudio y becaria postdoctoral en Rutgers. Yu añadió que “las ratas son muy inteligentes. Se acercan a la comida nueva muchas veces antes de realmente tomar el alimento o el cebo”.
Los resultados mostraron que el 84 por ciento de los ratones domésticos tenía al menos una mutación en el gen Vkorc1 y cerca del 70 por ciento presentaba variantes ya asociadas a resistencia. En el caso de las ratas noruegas, alrededor del 35 por ciento también mostró mutaciones en ese gen, aunque aún no se conoce con certeza su impacto.
“Este estudio proporciona parte de la primera información sobre la resistencia a rodenticidas en el noreste de Estados Unidos. Al comprender cuán comunes son estas mutaciones y dónde existe resistencia, los profesionales del control de plagas y las agencias de salud pública pueden tomar mejores decisiones para controlar los roedores”, señaló Yu.
Por su parte, el investigador Changlu Wang advirtió que “los roedores son más que una molestia. A medida que la resistencia se vuelve más común, es aún más importante utilizar estrategias de manejo basadas en la ciencia que protejan tanto la salud pública como el medio ambiente”.




