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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 23 de mayo de 2026.- Mantener horarios regulares de descanso y actividad física podría ayudar a ralentizar el envejecimiento biológico, de acuerdo con una investigación publicada este mes en la revista científica JAMA Network Open.
El estudio fue encabezado por investigadores de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, quienes analizaron durante una semana los patrones de sueño, movimiento y exposición a la luz de 207 adultos de mediana y avanzada edad. Los participantes utilizaron dispositivos de monitoreo para registrar sus ritmos diarios.
Los resultados mostraron que las personas con rutinas más estables y consistentes presentaron indicadores biológicos asociados con una edad fisiológica más joven. En contraste, quienes mantenían horarios irregulares o tenían interrupciones frecuentes entre actividad y descanso mostraron señales de envejecimiento acelerado.
La investigación utilizó cuatro relojes epigenéticos, herramientas basadas en análisis de sangre que permiten estimar el desgaste biológico del organismo más allá de la edad cronológica.
"Nuestros hallazgos sugieren que los ritmos de descanso y actividad pueden ser marcadores útiles de la tasa de envejecimiento fisiológico en adultos", afirma el psicopatólogo Adam Spira.
El equipo científico concluyó que los ritmos diarios más sólidos y menos fragmentados se relacionan con un mejor estado fisiológico.
El estudio también recordó que alteraciones en los ritmos circadianos han sido vinculadas previamente con inflamación, deterioro cognitivo y reducción del volumen cerebral en adultos mayores. Otra investigación reciente de Johns Hopkins encontró que los patrones de descanso fragmentados podrían relacionarse con una mayor atrofia cerebral.
Aunque los autores aclararon que todavía no existe una prueba definitiva de causalidad, señalaron que mantener horarios regulares de sueño y actividad podría convertirse en una estrategia preventiva para favorecer un envejecimiento saludable.
"Si se ven respaldados por investigaciones futuras, estos ritmos podrían convertirse en posibles objetivos para intervenciones destinadas a ralentizar el proceso de envejecimiento", agrega Spira.




