Alertan riesgo cardíaco asociado a niveles elevados de edulcorante
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 2 de septiembre de 2026.- Un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine cuestiona la creencia de que las personas con osteoartritis de rodilla o cadera deban abandonar automáticamente actividades de alto impacto, como correr o jugar tenis.
La investigación, encabezada por Bernard Xian Wei Liew, de la Universidad de Essex, analizó datos de 17 mil 661 personas incluidas en el registro Good Life with osteoArthritis in Denmark (GLA). De ellas, cinco mil 911 tenían osteoartritis de cadera y 11 mil 750 de rodilla. La actividad física fue reportada por los propios participantes y clasificada según intensidad e impacto.
Los investigadores encontraron que quienes realizaban actividades de alto impacto presentaban entre 36 por ciento y 48 por ciento menores probabilidades de someterse a un reemplazo total de cadera durante los 12 meses posteriores, en comparación con quienes realizaban actividades de menor impacto. En el caso del reemplazo total de rodilla, no se observó un aumento del riesgo asociado con la actividad de alto impacto.
Entre las actividades consideradas de alto impacto figuraron trotar, tenis, esquí, ballet, acrobacias, trabajo físico pesado y senderismo con mochila.
El estudio, sin embargo, no demuestra que correr o cualquier otra actividad intensa proteja directamente las articulaciones. Los propios investigadores señalan que sus resultados muestran una asociación y no una relación causal. Además, solo se evaluó la necesidad de reemplazo articular durante un periodo de 12 meses.
Liew explicó que un diagnóstico de osteoartritis no significa necesariamente abandonar actividades como correr o jugar tenis.
“No se trata de que todas las personas con osteoartritis deban empezar a correr de repente”, señaló. También indicó que el ejercicio puede modificarse temporalmente durante episodios dolorosos.
El hallazgo aporta contexto a las recomendaciones existentes. El Colegio Estadounidense de Reumatología y la Arthritis Foundation recomiendan el ejercicio para las personas con osteoartritis, aunque señalan que la evidencia disponible no permite establecer una única modalidad o intensidad ideal para todos los pacientes.
La conclusión del estudio es que la actividad de alto impacto no debería desaconsejarse de manera sistemática únicamente por temor a un reemplazo articular, siempre considerando los síntomas, la capacidad física y los objetivos de cada persona.




