Representa Albeiro Orozco a Colombia en Nueva Jersey con su chiva
ELIZABETH, Nueva Jersey, 17 de junio de 2026.- Las calles de Elizabeth se tiñen de amarillo, azul y rojo este miércoles en la noche, mientras cientos de colombianos esperan el debut de la Selección Colombia en la Copa Mundial de la FIFA 2026 ante Uzbekistán, convirtiendo el corazón de la llamada Little Colombia en un epicentro de fervor mundialista horas antes del pitazo inicial.
Con el partido previsto para las 22:00 horas, en el Estadio Ciudad de México, restaurantes, bares y comercios de la avenida principal lucen engalanados con banderas tricolores, guirnaldas de países del mundo y pantallas preparadas para la transmisión.
El ambiente en la avenida es una mezcla de fiesta popular y desborde patriótico. El sonido de pitos y cornetas llena el aire mientras grupos de hinchas se mueven entre los locales, los gritos se mezclan con música vallenata que sale de algunos establecimientos y el olor a comida colombiana impregna las aceras. Es, por unas horas, un pedazo de Colombia en Nueva Jersey.

La celebración también activa la economía del barrio. Vendedores ambulantes ofrecen camisetas oficiales y réplicas de la Selección, sombreros vueltiaos, banderas de todos los tamaños, pitos y cornetas que no paran de sonar. Los compradores no escasean: familias enteras se detienen a equiparse antes de entrar a los restaurantes o de seguir el partido desde la calle.
Miguel Ríos, oriundo de Pereira y copropietario del restaurante Sabor y Arte, dice que la expectativa superó cualquier duda inicial.
“Al principio estábamos dudosos porque los partidos iban a ser entre semana, pero cuando se vinieron los amistosos y la gente llegó de todas formas, ya estábamos seguros de que esto iba a ser la locura”, afirma.
“Llevamos ocho años esperando el Mundial, se siente el ambiente; en la calle uno ve gente por todo lado vendiendo banderas, de todo.”
Ríos tomó la decisión de convertir su restaurante en una especie de estadio. “Sacamos todas las mesas, pusimos solo sillas, redujimos el menú y tiramos pasto sintético en el piso para que la gente disfrute el partido como si estuviera en un estadio”, explica. En cuanto al resultado, el empresario pereirano fue cauto pero optimista: “Esperamos ganar, porque aunque todos los equipos merecen respeto, queremos que Colombia nos haga felices esta noche”.
Uno de los símbolos de la noche es un jeep Willys decorado al estilo paisa, identificado con el nombre Manizales en su carrocería, estacionado sobre la avenida y rodeado de hinchas que posan frente a él con banderas en mano.
El vehículo, ícono de la cultura cafetera colombiana, porta sobre su techo una enorme esfera de colores y banderas de Colombia y Estados Unidos.
En el restaurante Brisas Colombian Restaurant, cuya fachada aparece cubierta de telas tricolores y el letrero luminoso A Little Colombia visible desde la calle, los aficionados desbordan el aforo interior. Mesas repletas de hinchas con camisetas del número 10 de James Rodríguez aguardan el inicio del encuentro con visible emoción.
“Va a ganar Colombia 2-1”, dice uno de los asistentes. “No, 2-0, limpio”, responde otro a pocos metros.
El optimismo es generalizado entre una diáspora que no oculta sus expectativas de ver a la Tricolor avanzar con buen pie en su regreso a un Mundial tras ocho años de ausencia.
Colombia integra el Grupo K junto a Portugal, la República Democrática del Congo y Uzbekistán. En la primera jornada del grupo, Portugal empató 1-1 ante el Congo, resultado que abre el panorama clasificatorio para la selección colombiana, que busca este miércoles comenzar su camino mundialista con una victoria.




