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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 8 de noviembre de 2026.- Un luchador de jiu-jitsu de 32 años permanece detenido en Río de Janeiro, Brasil, luego de ser acusado de agredir violentamente a varias vecinas de un edificio en el barrio de Maracaná, en la zona norte de la ciudad.
Se trata de Lucas Portela Fontana Gomes, cuya detención ocurrió el 6 de noviembre, después de una serie de ataques registrados durante la madrugada del día 5. El caso es investigado como tentativa de feminicidio, amenazas, allanamiento de domicilio, lesiones corporales y resistencia a la autoridad.
De acuerdo con el Ministerio Público del Estado de Río de Janeiro (MPRJ), el hombre ingresó inicialmente al apartamento de una vecina y amenazó de muerte a los residentes, quienes lograron salir del inmueble para pedir ayuda.
Posteriormente, otra mujer acudió al lugar al escuchar gritos de auxilio, pero encontró al agresor en el elevador, donde recibió golpes en el rostro y la cabeza, además de una llave de estrangulamiento conocida como mata-leão. La víctima consiguió escapar y fue trasladada al Hospital Municipal Souza Aguiar.
Vídeo mostra momento em que lutador espanca vizinha no elevador. O lutador de jiu-jítsu Lucas Portela Fontana Gomes teve a prisão preventiva convertida após agredir brutalmente duas vizinhas em um condomínio na Zona Norte do Rio de Janeiro. O suspeito responderá por tentativa de feminicídio, invasão de domicílio, lesão corporal, ameaça e resistência à prisão.
— Diego mello (@hdiegorj) November 7, 2026
Durante la intervención policial, Gomes habría intentado arrebatar el arma a uno de los agentes, por lo que recibió disparos en las piernas. También opuso resistencia y fue inmovilizado mediante una pistola eléctrica.
El 7 de noviembre, durante una audiencia de custodia, la Justicia convirtió su detención temporal en prisión preventiva, por lo que continuará encarcelado mientras avanza el proceso judicial.
El MPRJ justificó la necesidad de mantenerlo detenido por el riesgo que representaría para las víctimas y señaló en el documento judicial: "Es manifiesta la peligrosidad del representado ante su comportamiento extremadamente violento".
El caso permanece bajo investigación de la Policía Civil de Río de Janeiro.




