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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 25 de junio de 2026.- La fiscal general de Nueva York, Letitia James, informó que concluyó el proceso judicial contra una organización dedicada al tráfico interestatal de armas y drogas que operaba entre Nueva Jersey y la ciudad de Nueva York, con la condena de sus últimos tres integrantes.
En total, 13 personas fueron declaradas culpables y sentenciadas tras una investigación que permitió el aseguramiento de 74 armas de fuego, entre ellas nueve rifles de asalto, ocho pistolas de asalto, cuatro armas de fabricación casera no detectables y más de 2 mil 100 cartuchos útiles. Las autoridades también decomisaron 500 gramos de cocaína, con un valor estimado en las calles de 15 mil 700 dólares.

Los últimos sentenciados fueron Anthony Ortiz Vásquez, Héctor Vásquez y Kiara Rodríguez. Ortiz Vásquez recibió una pena de 10 años de prisión por tráfico de armas y drogas, además de cargos por conspiración; Héctor Vásquez fue condenado a tres años y medio de cárcel por tráfico de armas y tres años por posesión de drogas; mientras que Rodríguez fue sentenciada a seis meses de prisión y cinco años de libertad condicional.
La investigación, encabezada por la Oficina de la Fiscal General de Nueva York, se desarrolló durante 20 meses en coordinación con la Administración para el Control de Drogas (DEA), el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), la Policía Estatal de Nueva York y el Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).
Las pesquisas incluyeron vigilancia encubierta, intervenciones telefónicas autorizadas por un juez y análisis de comunicaciones electrónicas, lo que permitió documentar el funcionamiento de la organización.
De acuerdo con las autoridades, la red obtenía armas en Nueva Jersey y Florida para trasladarlas a Washington Heights, en Manhattan, donde eran comercializadas junto con cocaína. Para ocultar el armamento, los implicados utilizaban mantas, bolsas reutilizables e incluso un estuche de guitarra.
Las investigaciones también establecieron que los integrantes empleaban palabras clave para referirse a las armas, la munición y los dispositivos ilegales que convertían armas semiautomáticas en automáticas, con el fin de dificultar su detección.
James destacó que el caso demuestra la importancia de la coordinación entre agencias para combatir la violencia armada y el crimen organizado.
"Mi oficina continuará trabajando para desmantelar las organizaciones criminales que obtienen ganancias mediante la violencia y ponen en riesgo la seguridad de nuestras comunidades", afirmó la fiscal general.
Autoridades de la DEA, HSI, el NYPD y la Policía Estatal de Nueva York coincidieron en que el desmantelamiento de esta red evitó que decenas de armas de alto poder y drogas ilícitas continuaran circulando en las calles de la ciudad.




