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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 12 de julio de 2026.- Las altas temperaturas nocturnas pueden dificultar el descanso y afectar la calidad del sueño, pero especialistas en eficiencia energética coinciden en que mantener una habitación fresca no depende únicamente del uso intensivo del aire acondicionado.
El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) recomienda combinar estrategias de ventilación, sombreado y reducción de fuentes de calor en el hogar para disminuir la temperatura interior y reducir el consumo eléctrico.
Según la dependencia, la ventilación natural resulta más efectiva cuando se realiza durante las horas más frescas del día y se complementa con ventiladores y medidas para evitar que el calor se acumule en el interior.

Entre las principales recomendaciones se encuentra mantener cerradas persianas, cortinas o estores durante las horas de mayor radiación solar, especialmente en habitaciones con ventanas orientadas al oeste o al sur. Esta medida limita la entrada directa de calor y contribuye a conservar un ambiente más fresco.
También se aconseja abrir las ventanas únicamente al amanecer o durante la noche, cuando la temperatura exterior es inferior a la del interior, para generar corrientes de aire que renueven el ambiente, menciona Mejor con Salud.
En cuanto al aire acondicionado, organismos como Energy Star recomiendan utilizarlo de forma eficiente y mantener una temperatura moderada para equilibrar confort y ahorro energético. El uso de ventiladores permite mejorar la sensación térmica al mover el aire sin incrementar significativamente el consumo eléctrico.

Otra medida consiste en utilizar ropa de cama elaborada con fibras naturales, como algodón o lino, que favorecen la transpiración y reducen la acumulación de humedad durante la noche.
Asimismo, el DOE recomienda apagar o desconectar equipos electrónicos y luces innecesarias antes de dormir, ya que computadoras, cargadores y bombillas generan calor adicional dentro de la habitación.
Diversas investigaciones han documentado que el aumento de las temperaturas nocturnas puede reducir la duración y calidad del sueño, un fenómeno que se ha intensificado con el incremento de las olas de calor registrado en distintas regiones del mundo. Ante este escenario, las medidas de enfriamiento pasivo cobran mayor relevancia para proteger el descanso y disminuir el consumo de energía.




