Aprueban nueva pastilla oral para reducir el colesterol LDL
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 20 de julio de 2026.- Ajustar los horarios de alimentación y descanso al ritmo circadiano, el reloj biológico que regula funciones esenciales del organismo, puede contribuir a mejorar el metabolismo, la calidad del sueño y reducir el riesgo de enfermedades crónicas, de acuerdo con investigaciones recientes y recomendaciones de especialistas en nutrición y medicina del sueño.
El ritmo circadiano está controlado por un reloj central ubicado en el cerebro, sincronizado principalmente por la luz solar, así como por relojes periféricos presentes en órganos como el hígado, el páncreas, el músculo y el tejido adiposo. Estos sistemas coordinan procesos hormonales y metabólicos a lo largo del día.

La evidencia científica indica que concentrar las comidas durante las horas diurnas y evitar cenas tardías favorece una mejor regulación de la glucosa, incrementa la sensibilidad a la insulina, mejora el aprovechamiento de los nutrientes y ayuda a controlar el apetito.
También se ha asociado con una mejor calidad del sueño, menor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y trastornos digestivos.
Entre los estudios más recientes destaca una investigación publicada en 2022 en la revista Cell Metabolism, que encontró que comer cuatro horas más tarde incrementó el hambre, redujo el gasto energético y favoreció cambios relacionados con el almacenamiento de grasa. Asimismo, un ensayo clínico difundido en 2024 observó que restringir la alimentación a las primeras horas del día mejoró el control de la glucosa en adultos con sobrepeso.
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) también recomienda mantener horarios regulares para dormir y comer, además de limitar la exposición a luz artificial durante la noche, ya que estos hábitos fortalecen la sincronización del reloj biológico y favorecen un descanso reparador.
Las recomendaciones coinciden en dejar entre dos y cuatro horas entre la cena y el momento de dormir, priorizar alimentos frescos, reducir el consumo de ultraprocesados y exponerse a la luz natural durante la mañana para mantener un funcionamiento óptimo del organismo.




