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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 31 de octubre de 2026.- El trabajo doméstico sigue siendo una de las principales fuentes de empleo para las mujeres en América Latina y el Caribe, una región que concentra 14.6 millones de personas dedicadas a estas labores y donde este sector representa una proporción mayor al mercado laboral que en América del Norte.
Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), América Latina y el Caribe registran una de las mayores incidencias de trabajo doméstico a nivel mundial. En la subregión, estas actividades equivalen al 4.7 por ciento del empleo total y al 7.5 por ciento de los trabajadores asalariados, porcentajes muy superiores a los observados en América del Norte, donde representan menos del 1 por ciento del empleo.
El estudio destaca además que el sector mantiene una marcada presencia femenina.
Las mujeres representan el 88.6 por ciento de las personas trabajadoras del hogar en América Latina y el Caribe, la proporción más alta entre las principales regiones del mundo.
A nivel continental, las Américas reúnen a 16.1 millones de trabajadores domésticos, lo que equivale al 20.1 por ciento del total mundial. De esa cifra, más de nueve de cada 10 se encuentran en países latinoamericanos y caribeños.
Pese a su importancia económica y social, las condiciones laborales continúan siendo un desafío. Más de tres cuartas partes de las personas empleadas en el trabajo doméstico en América Latina y el Caribe laboran en la informalidad, una situación que limita el acceso a derechos laborales, protección social y prestaciones.
La investigación también revela que los ingresos de quienes realizan trabajo doméstico siguen por debajo de los del resto de los trabajadores.
En las Américas, el salario mensual promedio del sector equivale al 45.8 por ciento del que perciben otros empleados, mientras que entre las mujeres la proporción desciende al 43.7 por ciento.
Otro de los hallazgos muestra que la mitad de las trabajadoras y trabajadores domésticos de la región laboran menos de 35 horas semanales, una situación que puede reflejar empleos fragmentados, múltiples empleadores o condiciones de subempleo.
Aunque el número de trabajadores domésticos en las Américas cayó de aproximadamente 17.6 millones en 2019 a 16.1 millones en 2025, la OIT advierte que esta disminución no necesariamente implica una reducción en las necesidades de cuidado de los hogares, sino que podría estar relacionada con cambios demográficos, transformaciones en el mercado laboral y una mayor oferta de servicios formales.
El organismo destaca que el trabajo doméstico se mantiene como un componente fundamental de la economía del cuidado y una fuente clave de empleo para millones de mujeres latinoamericanas, por lo que considera necesario fortalecer la formalización, mejorar los salarios y ampliar la protección social para quienes se desempeñan en el sector.




