Vinculan el cuidado de la piel con la prevención de enfermedades graves
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 5 de julio de 2026.- El Centro Rutgers‑RWJBarnabas para el Clima y la Salud alertó que el calor extremo representa más riesgos para personas con enfermedades crónicas, incluidos adultos mayores que toman medicamentos habituales, pacientes con diabetes y personas que viven con cáncer.
Los investigadores señalaron que las altas temperaturas afectan la salud más allá de la deshidratación y el golpe de calor.
Estudios liderados por Aayush Visaria muestran que los adultos mayores que usan insulina enfrentan un mayor riesgo de hipoglucemia durante días calurosos, con incrementos en visitas a urgencias y hospitalizaciones.
La insulina puede volverse inestable si se expone al calor, y las temperaturas elevadas pueden alterar la regulación del azúcar en sangre. Visaria recomendó vigilar la glucosa, mantenerse hidratado y evitar dejar insulina en vehículos o lugares calientes.
Otra línea de investigación, encabezada por Soko Setoguchi, encontró que adultos mayores que toman medicamentos comunes para hipertensión, enfermedades cardíacas, depresión y otras condiciones crónicas presentan tasas más altas de hospitalización por calor, incluso en días moderadamente cálidos.
Algunos fármacos afectan la capacidad del cuerpo para regular la temperatura o conservar hidratación. Setoguchi enfatizó que los pacientes no deben suspender sus tratamientos, sino incorporar el calor en sus planes de cuidado y usar espacios con aire acondicionado cuando sea posible.
Un tercer estudio, dirigido por Felicia Casanova, reveló que personas con cáncer modifican su vida diaria para evitar la exposición prolongada al calor.
Los participantes reportaron reducir actividad física, limitar interacciones sociales y, en algunos casos, posponer citas médicas. Casanova señaló que el calor extremo influye tanto en el cuerpo como en las decisiones cotidianas, y que los sistemas de salud deben apoyar a los pacientes sin generar nuevas barreras de acceso.
Los investigadores coincidieron en que el aumento de episodios de calor extremo exige estrategias comunitarias y sanitarias para proteger a los grupos más vulnerables durante el verano.




