Desde la banqueta
Se sancionará. Pero la CPI puede juzgar al mundo.
Estados Unidos se lanza contra la presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), la japonesa Tomoko Akane, y anuncia sanciones. En el desprecio del gobierno de ese país hacia esa corte, se olvida el hecho de que, por su carácter internacional, tiene la facultad amplia de juzgar en torno de todos los países, cuando estos no actúan o fallan en su intento.
La apoyan alrededor de 130 países, pero la característica de su intervención se desprende de la forma que afecta un país a otro, y si este acepta la intervención, al ser víctima de un agresor. De otra manera, cualquier país puede agredir a otro y quedarse muy tranquilo como lo quiere hacer sentir Benjamín Netanyahu. Es el caso de Palestina, agredida por Israel, que puede pedir la intervención de la CPI sobre Israel, aunque este se niegue a dicha intervención. Si esa característica no existiera, cualquier país puede agredir a otro y quedarse muy tranquilo. La CPI ha condenado a Benjamín Netanyahu por genocidio y crímenes de lesa humanidad en Gaza, que tienen como testigo en este momento al mundo entero. Un hecho al que el propio Netanyahu está queriendo enfrentar.
A fines del siglo anterior, en su aparición en el Estatuto de Roma, no hay que olvidar que dicha corte fue creada con la presencia de la ONU, y que esta sabía los alcances de dicha corte, que empezaron a ponerse en vigor este siglo, en 2002. Aunque ahora se bambolean tanto la ONU como Estados Unidos, la extensión de esa corte es internacional y debe actuar en países que incluso no la hayan avalado, cuando hay agresiones internas de su fundamento, ya mencionado, o se agrede a otros países, como ha sido el caso israelí contra Gaza, en Palestina. Es la lógica de la justicia. Si alguien es agredido salvajemente por su vecino en su propia casa, lo normal es que el caso llegue a tribunales, aunque el agresor no lo quiera.
Ante la actitud gringa contra la CPI, el que salió a avalar rápidamente la intención de sancionar a los dirigentes de esa corte fue el propio Netanyahu, que habla incluso con amenazas de “las consecuencias que enfrentarán”. No sabemos qué utilizará el gobierno gringo para aplicar una sanción de la que no tiene asidero legal. Uno de los argumentos que se están utilizando en este momento contra la presidencia de la CPI es que esta no tiene el derecho de juzgar a todos los países. En la sanción que el gobierno vecino anuncia, también entra el fiscal principal, el senegalí Abdoulay Seye, y otros gobernantes de países que aceptan la sanción contra Netanyahu. Lo contradictorio es que el gobierno estadounidense hace todos los días la intervención, y no desde la perspectiva jurídica. Lo hemos visto en el Caribe y Venezuela, como ejemplos. Y ha informado abiertamente que su país podrá entrar a los otros países, como es el caso nuestro, si se trata de eliminar a cierto tipo de delincuentes.




