Juego de ojos
¡Es la “injerencia narca”, estúpidos!
No es casual que desde Palenque y Palacio se pretenda engañar, de nueva cuenta, a los ciudadanos mexicanos.
Tampoco es casual que, para robarse las elecciones de 2027 y 2030, “la señora presidenta” y sus lacayos en el Congreso de la Unión utilicen “el petate del muerto” de la soberanía nacional y del supuesto intervencionismo extranjero en los procesos electorales mexicanos.
Y está muy lejos de ser una casualidad que, en lugar de blindar las elecciones mexicanas de los embates del “narco” y del crimen organizado, la presidenta y sus corifeos pretendan distraer a los votantes con el cuento de la horrorosa intervención extranjera, mientras que, en los hechos, todos los gobiernos de Morena solapan —al precio que sea— a todos sus aliados criminales.
Por eso, frente al grosero engaño, vale recordar la mítica frase acuñada en la campaña presidencial de Clinton, en 1992, cuando James Carville, jefe de campaña, gritó a todo pulmón a sus colaboradores que no se distrajeran de lo esencial.
Así lo dijo: “¡Es la economía, estúpidos!”, en alusión a que en esas elecciones la sociedad norteamericana debía votar por la mejor propuesta presidencial para salir de la crisis económica.
Y el paralelismo con el México de hoy es puntual.
Y es que, mientras que desde Palenque y Palacio lanzan el señuelo de la intervención extranjera en los procesos electorales mexicanos, lo cierto es que la verdadera amenaza es que el crimen organizado y los cárteles mafiosos seguirán dominando la política y los tres órdenes de gobierno: federal, estatal y municipal.
Y por eso la advertencia que titula la entrega de hoy del Itinerario Político: “¡Es la injerencia narca, estúpidos!”.
Pero vamos por partes.
Lo primero que debemos entender es que ya es definitivo que los ciudadanos mexicanos hemos perdido no solo los tres Poderes de la Unión —Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que están sometidos por Palacio—, sino también todas las instituciones electorales y los órganos autónomos; tanto el INE como el Tribunal Electoral y la CNDH, entre muchos otros.
Es decir, que los gobiernos de Morena nos han llevado a los tiempos de “la dictadura perfecta” del viejo PRI; esa en donde las elecciones eran manipuladas y decididas desde lo más alto del poder presidencial, a través de la Secretaría de Gobernación.
Elecciones como la que hizo presidente a José López Portillo, quien había ganado la contienda desde el momento en que fue “destapado” como candidato presidencial.
Hoy —casi medio siglo después—, y gracias a las reformas a modo que, en materia electoral, aprobaron los lacayos de Morena en el Congreso de la Unión, los candidatos del partido oficial a las contiendas electorales de 2027 y 2030 ya tienen garantizada la victoria en las urnas, sin importar sus nombres y menos sus cartas credenciales.
En pocas palabras, resulta que los gobiernos de Morena no solo han aniquilado la democracia mexicana, sino que le han dado muerte a la alternancia en el poder.
Pero lo más grave no es la supuesta injerencia extranjera en los procesos electorales mexicanos.
No, lo verdaderamente grave es que tanto López Obrador como Claudia Sheinbaum “escupen al cielo” al satanizar la supuesta injerencia extranjera en elecciones mexicanas, cuando, en los hechos, tanto en Palenque como en Palacio se han metido en elecciones extranjeras, como las más recientes de Estados Unidos, que hicieron presidente a Trump.
¿Ya olvidaron cuando, desde su púlpito mañanero, López Obrador llamó a los mexicanos y a los latinos en general a no votar por el candidato Donald Trump?
Lo cierto es que, desde hoy, la “señora presidenta” y sus lacayos del Congreso les avisan a todos los mexicanos que se robarán las elecciones intermedias de 2027 y las presidenciales de 2030 para mantener intocadas sus alianzas con las bandas criminales mexicanas.
Sí, los gobiernos de Morena hicieron todo para mantener vigente en México el “narcoestado”.
Se los dije.
Al tiempo.




