El embajador, el capo y el piloto
Fueron cosas al parecer de la IA, la relación de Barack Obama con la rubia Jennifer Aniston esposa alguna vez del actor Brad Pitt. Historias tomadas con propósito cuando faltaba poco para que se abriera el Centro Presidencial Obama. Magnitud ésta, sembrada en 8 hectáreas cerca del Lago Michigan, que le costó al pueblo estadounidense 850 millones de dólares y que es parte de esa exhibición muy propia de ex gobernantes, para evitar que el pueblo los olvide. Aunque algunos retazos de lo expuesto no hagan sino contradecir en este caso, lo que realmente fue el primer afroestadounidense que ha gobernado Estados Unidos en 250 años. Esa contradicción se marca en el hecho de que el expresidente construye un enorme edificio para recordar su paso por el poder, en un país que reconoce a los migrantes, destaca, cuando en este momento es falso. Y lo demuestran no solo las agresivas expulsiones, algunas mortales y los encarcelamientos. Hace poco, cerca del tiempo de que se inaugurara ese Centro, fue asesinado con balazos por el ICE el mexicano Lorenzo Salgado y apenas le hicieron lo mismo al colombiano Joan Sebastian Guerrero.
BARACK OBAMA PERFECCIONÓ EL USO DE LOS DRONES PARA DESTRUIR ENEMIGOS
Ha sido permanente la mención de que Obama que presumía de libertario, encabezó 9 guerras durante su mandato. Se mencionan la guerra contra Libia y la participación en el golpe de estado en Honduras. Lo hacen los corresponsales del diario La Jornada, de Chicago y Nueva York, Jim Cason y David Brooks respectivamente, quienes señalan en un escrito publicado por ese diario el 14 de julio en la página 23, que quedaron sorprendidos de como el Centro edita la vida de un gobernante “que perfeccionó el uso de drones para asesinar a ‘enemigos’ en el extranjero”, con el recuerdo del asesinato de Osama Bin Laden en el que se utilizaron drones contra supuestos ‘terroristas’. Y recalcan también que en el plano económico, “nunca obligó a los banqueros responsables de uno de los fraudes que provocó la crisis económica más severa desde la depresión, a rendir cuentas ante la ley”. Señalan además que el enorme centro para recordar los ocho años de Obama en la Casa Blanca “es el contraste con la realidad política actual de este país”.
LLAMABAN A OBAMA EN SU PAÍS, EL “DEPORTADOR EN JEFE”, DE MIGRANTES
El Centro es un estuche de monerías de acuerdo a como ha sido percibido, porque representa la parte de la historia de un país, y como ha sido también recordado por sus visitantes que ven una parte de la historia que refuerza la vanagloria del propio Obama y se quedan sorprendidos de que mucho de lo referido y expuesto en los diferentes salones, no tiene nada que ver en este momento con lo que ellos vivieron; y eso que Obama se versó en su época. Y algunas cosas no encajan, como el reconocimiento de los migrantes en esa época, porque el gobernante no pudo ni siquiera publicar la ley de apoyo a esas poblaciones, como había prometido. Los corresponsales mencionados destacan que en su momento, Obama fue reconocido como el “deportador en jefe” de los migrantes.




