Visión financiera
¡La censura sale de Palacio: se los dije!
Como seguramente saben, gracias a las benditas redes, fue tendencia la censura lanzada desde Palacio contra Televisión Azteca.
Censura impuesta por la propia presidenta Claudia Sheinbaum, quien llamó a los mexicanos —en cadena nacional de radio y televisión— a que “no vean Televisión Azteca”.
¿Y por qué razón, desde Palacio, satanizan a un medio como Azteca y a un empresario como Ricardo Salinas Pliego?
Por una razón elemental: porque Salinas Pliego y su televisora no se sumaron a los medios controlados desde Palacio y Palenque y muy pronto dejaron atrás la perniciosa práctica de elogiar al poder a cambio de dinero.
Además de que, con el tiempo, los noticieros de Televisión Azteca y el propietario de la televisora se han convertido en los mayores críticos de los fallidos gobiernos de Morena.
Y si aún tienen alguna duda del control de los medios desde Palacio, el mejor ejemplo es que, en la llamada prensa nacional del martes 26 de mayo, solo un diario llevó en su primera plana la información de la censura lanzada por “la presidenta” contra Televisión Azteca.
Miopía mediática ante un manotazo desde el poder presidencial contra uno de los derechos ciudadanos fundamentales, como la libertad de expresión; libertad que, por cierto, consagra la propia Constitución.
Sin embargo, luego del tropiezo demencial de la presidenta, la propia Claudia Sheinbaum negó que su ataque contra Televisión Azteca —el lunes 25 de mayo— haya sido censura.
Con una ignorancia escalofriante, dijo que solo se trató de una opinión, conforme a su derecho de réplica.
Y por eso la pregunta: ¿Entenderá la señora Claudia que la opinión de un presidente es la opinión del jefe del Estado y del gobierno mexicano; de la autoridad máxima? ¿Entenderá que no es una ciudadana cualquiera, sino la presidenta y que, por tanto, en su persona no aplica el derecho de réplica?
Lo curioso del asunto es que, hasta hoy, muchos mexicanos entendieron que, con Morena en el poder presidencial, en realidad se vive una dictadura que no solo canceló la libertad de expresión, sino también derechos fundamentales, como la protesta y la manifestación callejera.
Pero tampoco es una novedad la atrocidad que estamos viendo y viviendo en los gobiernos de la llamada “4-T”.
Resulta que el 9 de mayo de 2018 —luego del linchamiento de AMLO en mi contra—, en el Itinerario Político de despedida de Milenio —titulado: “¡Adiós!”— advertí del peligro de que llegara un dictador a la presidencia en México, en las elecciones de julio de ese 2018.
Así lo dije aquel 9 de mayo de 2018: “En el fondo, los que lincharon a Ricardo Alemán les avisan a todos los mexicanos lo que será el trato oficial con los críticos, en un gobierno de Morena; el que se atreva a disentir será linchado.
“Y seguramente hay fiesta entre un sector de la prensa mexicana por el linchamiento contra Ricardo Alemán, pero los que festejan no deben olvidar que los carniceros de hoy serán las reses de mañana.
“Y hoy pueden presionar con todo para que Ricardo Alemán sea despedido de todos los medios posibles, pero en el fondo los mandones de Morena van contra todas las libertades fundamentales de los ciudadanos.
“Y no callan a Ricardo Alemán —al que no callarán—; pero le avisan al mundo que con Morena en el poder se cancelarán las libertades y toda la democracia mexicana”. (FIN DE LA CITA)
Como queda claro, de nueva cuenta el tiempo me dio la razón.
Y para que entiendan en Palacio el tamaño de sus disparates, aquí la cita del artículo 6 constitucional:
“La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos garantiza la libertad de expresión y el derecho a la información, además de que establece que la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, salvo en casos como ataques a la moral, la vida privada, los derechos de terceros o delitos que alteren el orden público”.
Se los dije.
Al tiempo.




