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Las cloacas de Argentina e Infantino
El actual Mundial de Futbol terminará sumido en un descrédito enorme para Argentina, al margen del resultado que pueda obtener su selección en esa justa. La cara de la corrupción vuelve a emerger una vez más sobre el país sudamericano y va muy ligada al cada vez más creciente desprestigio del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
“Dios los hace y ellos se juntan”, dice un refrán mexicano que, en este caso, puede aplicarse por completo.
Aún no termina el Mundial y no se sabe hasta donde llegará la investigación que dio a conocer el prestigiado e influyente diario argentino La Nación, en la que informó que el FBI mantiene una investigación preliminar sobre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por presunto lavado de dinero y fraude financiero.
Este escándalo coincide en el tiempo con intensas polémicas de arbitraje en el Mundial 2026 y una creciente presión política en Europa contra el presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), Gianni Infantino.
Aunque las sospechas financieras y las críticas deportivas se han viralizado de forma conjunta en redes sociales, los expedientes e investigaciones corren por vías diferentes.
De acuerdo con la información revelada por el diario La Nación, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y fiscales del Departamento de Justicia de Estados Unidos, indagan el movimiento de más de 300 millones de dólares canalizados a través del sistema financiero estadounidense.
El foco de la sospecha es que las autoridades ponen la lupa sobre la empresa TourProdEnter LLC, radicada en Florida y manejada por el productor Javier Faroni.
De acuerdo a la información recopilada por el diario en medios empresariales, dicha empresa fue designada por la AFA para cobrar contratos comerciales internacionales (incluyendo patrocinios de marcas como Adidas y Warner).
De un flujo comprobado de 260 millones de dólares, los fiscales detectaron que al menos 57 millones de dólares fueron distribuidos a sociedades y beneficiarios sin una justificación económica clara, es decir, se entregaron recursos a lo que parecen ser empresas fachada, que después ingresaron millones de dólares al sistema financiero estadounidense, lo que representaría operaciones de lavado de dinero.
La pesquisa apunta a que las transacciones fueron avaladas y ordenadas por el presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, y su colaborador Pablo Toviggino. Hasta el momento no existen cargos penales ni imputaciones formales, y la defensa institucional de la AFA apela estrictamente a la presunción de inocencia.
INFANTINO Y SU RELACIÓN CON LA AFA
Este escándalo surge en el marco de la controvertida figura del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien es acusado por diversos bandos, de favorecer con decisiones de los árbitros de la Federación que encabeza a la selección de Argentina.
Lo anterior fue evidente en el partido Argentina-Argelia, en el cual el árbitro central perdonó una grave falta cometida por el astro Lionel Messi sobre un jugador rival y no fue expulsado, situación que ahondó las sospechas de protección de los silbantes de la FIFA con el jugador que genera millones de euros de ganancias para Infantino y su gente.
Desde luego que Infantino no está directamente involucrado en la causa del FBI sobre la AFA, pero enfrenta su propia tormenta política e institucional en paralelo.
Los diputados del Parlamento Europeo han solicitado formalmente investigar a Infantino debido a presuntos tratos de favoritismo e interferencia política.
La coincidencia de la investigación financiera de la AFA en suelo estadounidense ha alimentado teorías de conspiración y quejas deportivas por parte de selecciones rivales debido a arbitrajes cuestionables en el torneo actual.
El malestar escaló drásticamente tras la victoria de Argentina 3-2 sobre Egipto en los octavos de Final del Mundial 2026. La Federación Egipcia de Fútbol presentó una queja formal ante la FIFA denunciando un arbitraje marcadamente sesgado a favor del campeón defensor.
Aunque los especialistas aclaran que la causa del FBI rastrea delitos estrictamente bancarios y societarios (sin evidencias de amaño de partidos), la opinión pública y los medios internacionales asocian la "protección política" de los directivos con los fallos arbitrales en la cancha.
Es clara la actuación de la FIFA, en favor de Argentina, al menos así lo demuestran las evidentes muestras de “apoyo” de Infantino hacia la selección sudamericana.
En las lentes de las cámaras de televisión quedaron grabadas las muestras de júbilo de Infantino, al abrazarse con el presidente de la AFA, al término del partido en el cual la albiceleste derrotó a Egipto y lo eliminó de la justa futbolera, y su enojo cuando Egipto anotó dos goles. ¿Así o más claro?
Días antes, Infantino se metió en otro escándalo de favoritismo, cuando debía permanecer totalmente imparcial. Infantino cedió a las presiones del presidente estadounidense Donald Trump, quien con una sola llamada obtuvo que el dirigente de la FIFA cediera a su exigencia de no suspender a un futbolista de la Unión Americana.
La polémica estalló tras la anulación exprés de una sanción por tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun en pleno torneo. Federaciones europeas y la propia UEFA calificaron la medida como "sin precedentes e injustificable", cuestionando la independencia de la FIFA.
El cinismo de Infantino es evidente. Su corrupción también. El balón pronto dejará de girar en este Mundial, los fanáticos volverán a sus actividades, pero la podredumbre en la FIFA y la AFA, continuará, al menos por el momento.




