La CFE mueve fichas con la IP en Jalisco
Nelson Mandela dijo: “La paz no es solo la ausencia de conflicto, sino la presencia de justicia”.
Recientemente se publicó el Índice de Paz México 2026 (IPM), elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), un grupo internacional, independiente, apartidista y sin fines de lucro. En su metodología, el IPM combina cinco indicadores: homicidios, delitos con violencia, crímenes de la delincuencia organizada, delitos cometidos con armas de fuego y miedo a la violencia.
Sobre el IPM, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó un avance del 5.1 por ciento en los niveles de paz en el país durante 2025, la mejora más importante en la última década. En el reporte se detalla el descenso de indicadores como los delitos cometidos con arma de fuego, que cayeron un 17.4 por ciento, así como la disminución de robos, llegando a la mitad de los que se cometían en 2018.
El reporte del IPM también hace referencia a que se observa una evolución de la estrategia federal. En ese sentido, la presidenta explicó que se ha priorizado la labor policial basada en inteligencia y una mayor coordinación institucional, que ha derivado en un aumento importante en detenciones. El reporte también calcula que el impacto económico de la violencia en México ascendió a los 4 billones de pesos, el 11 por ciento del PIB. Lo más destacado que muestra el IPM es que alejarse de la política de abrazos y no balazos empieza a impactar de forma positiva en las estadísticas.
Pero hay un indicador que pasó de noche y que debe mantenernos en alerta: el Índice de Paz México 2026 confirmó que la violencia familiar superó al robo para convertirse por primera vez en el delito violento más común en el país. El caso de violencia intrafamiliar se ha convertido en el principal foco rojo en México; alcanzó una tasa de 720 casos por cada 100 mil habitantes, contra los robos que reportan 660 casos por cada 100 mil habitantes.
La paz es un anhelo universal, pero, para fines prácticos, se puede dividir en tres pilares fundamentales: la paz interior, la justicia social y el camino hacia la armonía.
Tomando en consideración esos conceptos, México aún tiene retos importantes: trabajar en fortalecer programas sociales que contribuyan a la armonización del clima familiar, estrechamente ligado a la justicia social, buscando garantizar la igualdad de oportunidades y la distribución equitativa de los recursos, lo que incluye el respeto a la dignidad humana, así como continuar trabajando para reducir los indicadores de violencia en México.
El reto mayúsculo que enfrenta el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en este momento es demostrar que realmente trabaja para eliminar la corrupción, la impunidad —que es superior al 90 por ciento— y la relación de los gobiernos con grupos criminales. Su prueba inmediata es el caso de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa.




