Fuego cruzado
El poder del futbol
El mundial de futbol es la mayor tregua de los conflictos globales. Cada cuatro años, durante casi 40 días, se paraliza el mundo, se hace una pausa en los conflictos bélicos entre naciones y las miradas de millones de personas se fijan en un esférico y dos equipos, en gladiadores modernos que disputan el honor de los pueblos que representan. Paco Rentería le llama a esta justa deportiva: la guerra domesticada.
Los Césares del estadio aplauden al vencedor, quien no corta cabezas, solo avanza en el deseo de que su reino se corone campeón del mundo. En cada edición se hacen evidentes los vientos de los nuevos tiempos. 2026 aglutina los hervores de la era más tecnológica e hipercomunicada de la historia, lo que se refleja en las nuevas dinámicas de comunicar, transmitir y contar la historia de este gran deporte.
La evolución en el consumo del futbol muestra un abismo tecnológico y de alcance entre las ediciones del siglo pasado y las proyecciones para este torneo. Se espera que este mundial sea visto por 6 mil millones de espectadores, lo que representa el 73 por ciento de la población mundial, conectada mediante transmisiones de televisión tradicional, servicios de streaming, plataformas digitales y redes sociales; muy lejos de los 600 millones de personas que vieron el Mundial de México 70. Eso sí, evento donde por primera vez se hizo la transmisión a color de todos los partidos vía satélite.
Como referencia, el mundial de 2022 generó 260 mil millones de reproducciones de video en plataformas digitales. Se espera que esa cifra casi se triplique en 2026 gracias a la participación de plataformas optimizadas para creadores de contenido, como los algoritmos de Reels y TikTok, entre otras.
Pero en un mundo lleno de tanto ruido y polarización, sin caer en la ingenuidad, pero sí en una visión optimista y esperanzadora, el futbol nos demuestra que sí existen formas de convivencia global que permiten la reconexión entre seres humanos, que derriban barreras de idioma, pero también culturales y geopolíticas.
Uno de los mensajes más poderosos del Mundial en la edición 2026 lo vemos en el himno oficial: Dai Dai (Shakira y Burna Boy), que significa “Vamos” y que menciona esa palabra en varios idiomas como impulso a la acción. En su letra invita al mundo entero a soñar alto y perseguir sus sueños: “Dale, no olvides lo que vales… Juega como tú sabes”, que aplica en la vida, más allá de la temporalidad de esa justa deportiva.
No podemos pasar por alto que México hace historia al ser el único país elegido para recibir tres Copas del Mundo FIFA, la de este año un poco descafeinada al tener 13 de 104 partidos compartidos con Estados Unidos y Canadá, pero, finalmente, la única nación que lo ha logrado en la historia de los mundiales.
El Mundial de futbol es uno de los grandes ejemplos de que mensajes en positivo, que fomenten el deporte, la sana competencia, la hermandad, el compañerismo y la solidaridad, también pueden amplificarse a niveles inimaginables. Nos recuerda que el algoritmo no trabaja bajo un criterio moral; está diseñado para amplificar la conversación de lo que sucede en las redes sociales, y somos los usuarios quienes alentamos discursos de odio o conversaciones con un propósito común mayor, que nos inyecta esperanza y, por unos días, nos recuerda la capacidad de conciliación que tenemos como especie humana.
P. D. Imperdible la película México 86, con Diego Luna, en Netflix; representa mucho el ingenio del mexicano.




