¿Quién autorizó a Rocha?
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 21 de agosto de 2026.- Rubén Rocha Moya regresó y, en cuestión de horas, la 4T entera empezó a patearlo.
Gobernación: decisión exclusivamente personal.
Morena: ni siquiera fuimos informados.
Monreal: se equivocó y debe pedir nueva licencia.
Los gobernadores de la 4T: ningún proyecto personal puede estar por encima de la Nación.
Eso ya no es deslinde.
Es repudio político.
Y deja prácticamente descartada una hipótesis: Claudia Sheinbaum difícilmente autorizó semejante aventura.
Entonces, ¿Rocha enloqueció?
Por supuesto que no.
Y entonces aparece la sombra que nadie quiere mencionar: Andrés Manuel López Obrador.
No existe prueba de que AMLO haya ordenado el regreso. Pero Rocha es pieza del viejo obradorismo y su resurrección ocurre justamente cuando Estados Unidos golpea donde más duele al expresidente: su familia.
Andy perdió la visa y Washington amenaza con más capítulos.
Y de pronto Rocha incendia Sinaloa.
¿Distractor?
La hipótesis es inevitable.
Porque funcionó: Andy salió parcialmente del reflector y regresaron Los Chapitos, narcotráfico, extradición y Rocha.
Solo que el incendio se salió de control.
Washington respondió recordando que el Cártel de Sinaloa no podría operar sin funcionarios corruptos.
Morena huyó.
Los gobernadores huyeron.
Monreal lo reprendió.
Segob se lavó las manos.
Y Claudia no salió a rescatarlo.
¿Quién quedó detrás de Rocha?
Si fue AMLO, la maniobra sería mucho más grave que un simple distractor.
Significaría que el expresidente sigue moviendo piezas, aun cuando sus movimientos confronten a Estados Unidos, incendien a Morena y coloquen a Sheinbaum frente a hechos consumados.
Ese sería el verdadero escándalo.
No Rocha.
Un expresidente incapaz de soltar el poder y dispuesto a dinamitar el tablero para proteger su legado, su grupo o incluso a su familia.
Claudia gobierna.
Pero habrá que saber si López Obrador ya entendió que él dejó de hacerlo.




