Advierte médico especialista los riesgos de bajar de peso sin guía
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 7 de noviembre de 2026.- Cuidar a un familiar con una enfermedad crónica o discapacidad es una labor de gran afecto, pero también una fuente de sobrecarga física y mental que suele ser invisible para la sociedad.
Esta responsabilidad no solo consume tiempo en tareas prácticas, sino que exige una constante carga mental debido a la toma de decisiones, la anticipación de crisis y la alerta continua; reseñó un comunicado de prensa.
Especialistas del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y otras entidades médicas advierten que el descuido de la salud del propio cuidador incrementa significativamente el riesgo de padecer ansiedad, depresión y aislamiento social.
La dedicación exclusiva a la asistencia de otra persona puede detonar el síndrome de sobrecarga del cuidador, o colapso del cuidador, un estado de agotamiento multidimensional que impacta de manera directa en la calidad de vida de ambos involucrados.
“Cuidar a una persona con demencia implica mucho más que asistirla en sus actividades cotidianas. También supone anticipar necesidades, organizar rutinas y tomar decisiones constantemente. Esta responsabilidad puede generar una carga física y emocional importante, especialmente cuando recae sobre una sola persona. Por eso, es fundamental que quienes cuidan puedan reconocer sus propias necesidades y contar con espacios de apoyo y orientación”, explicó la licenciada Antonella Socastro, integrante del equipo de Terapia Ocupacional de INECO y coordinadora del Programa Virtual para Familiares y Cuidadores de Personas con Demencia.
Para mitigar el desgaste y ejercer un cuidado sostenible, los expertos aconsejan adoptar medidas de preservación personal como establecer límites saludables y reconocer las propias limitaciones físicas y emocionales sin culpa, monitorear el desgaste y utilizar herramientas de evaluación clínica como la Escala de Zarit para medir objetivamente los niveles de sobrecarga, identificando cuándo es urgente intervenir y planificar el autocuidado, reservando de manera rígida e innegociable espacios semanales orientados al esparcimiento, la actividad física y el descanso propio.
Además, es vital construir redes de apoyo eficaces y distribuir las tareas entre la familia, delegando responsabilidades para evitar que la carga se concentre en una sola persona.
A su vez, se pueden integrar equipos multidisciplinarios de atención primaria como enfermeros o trabajadores sociales para guiar la gestión de la enfermedad y facilitar transiciones complejas, y también se puede trabajar en espacios o redes vecinales y de familiares donde se puedan compartir frustraciones, miedos y estrategias de afrontamiento sin el temor a ser juzgados.
La Fundación INECO realiza talleres gratuitos mensuales destinados a familiares y cuidadores, que ofrecen espacios de información, orientación e intercambio de experiencias que buscan brindar herramientas para comprender mejor las necesidades de las personas que reciben cuidados, afrontar los desafíos cotidianos y favorecer el bienestar de quienes las acompañan.




