Relacionan el consumo de azúcares con alteraciones en la microbiota
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 18 de octubre de 2026.- La dieta mediterránea, caracterizada por el consumo de alimentos frescos, grasas saludables y productos de origen vegetal, puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades crónicas y favorecer la salud cardiovascular y cerebral, de acuerdo con la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
Paulina Elizabeth Ochoa Moreno, profesora de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la institución, explicó que este patrón alimentario está inspirado en las costumbres tradicionales de países como España, Italia y Grecia, donde históricamente se ha observado una mayor esperanza de vida.

La especialista señaló que esta alimentación prioriza frutas y verduras de temporada, leguminosas como lentejas y garbanzos, cereales integrales, frutos secos y semillas. También incluye aceite de oliva extra virgen como principal fuente de grasa, además de pescado y mariscos, mientras limita el consumo de carnes rojas, alimentos ultraprocesados y productos con azúcares añadidos.
Entre sus beneficios, Ochoa Moreno destacó que la dieta mediterránea se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, así como con un mejor control de la presión arterial y los niveles de colesterol.
Su aporte de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes también favorece el equilibrio de la microbiota intestinal y contribuye a reducir los procesos inflamatorios del organismo.
La académica agregó que el consumo de ácidos grasos omega-3 provenientes del pescado, junto con los antioxidantes y polifenoles de los alimentos vegetales y el aceite de oliva, puede ayudar a preservar funciones cognitivas como la memoria y la atención durante el envejecimiento.
La UAG señaló por medio de un comunicado que este modelo de alimentación puede adaptarse a los productos disponibles en México o donde sea que se encuentre la persona. Su aplicación, indicó la especialista, debe acompañarse de actividad física y otros hábitos saludables.
En un contexto de aumento de las enfermedades crónicas, recuperar el consumo de alimentos frescos y las comidas preparadas en casa representa una alternativa para mejorar la calidad de vida.




