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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 22 de agosto de 2026.- Un estudio científico publicado en la revista Cell Press Blue y realizado por investigadores de la Universidad China de Hong Kong (CU Medicine) ha revelado que el intestino del bebé puede influir en el neurodesarrollo tras identificar bacterias relacionadas con signos de TEA y TDAH.
El hallazgo principal demuestra que los cambios epigenéticos presentes al nacer interactúan con la microbiota intestinal durante el primer año de vida, influyendo directamente en el riesgo de manifestar signos de TEA (Trastorno del Espectro Autista) y TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) a los tres años de edad.
Además, el estudio descubrió que la adquisición de ciertas especies bacterianas específicas en el intestino durante los primeros 12 meses de vida puede actuar como un factor protector, reduciendo la probabilidad de mostrar rasgos de estas condiciones neurobiológicas.
Para el TEA, la bacteria Lachnospira pectinoschiza se asoció con una menor presencia de signos del trastorno, incluso en niños que ya tenían una predisposición epigenética al nacer, mientras que para el TDAH la bacteria Parabacteroides distasonis mostró un papel protector similar frente a los síntomas de déficit de atención e hiperactividad.
Según explicaron los investigadores, el intestino y el cerebro se comunican de forma bidireccional a través de vías metabólicas, inmunitarias y nerviosas, y ciertas bacterias intestinales ayudan a sintetizar mensajeros químicos como la serotonina, el GABA y la dopamina, esenciales para regular el comportamiento, las emociones y la atención.
Por otro lado, también se identificó que el nacimiento por cesárea altera la transferencia natural de microbios de la madre al bebé, modificando la metilación del ADN y el desarrollo de la flora intestinal temprana.




