Explica dietista qué indica el aceite separado en la mantequilla de maní
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 10 de octubre de 2026.- La frustración es una parte inevitable del desarrollo infantil y es que, a medida que los niños exploran el mundo y ponen a prueba sus capacidades, es normal que se topen con límites que aún no pueden superar.
El desafío para los padres es guiarles a pesar de estas frustraciones, y uno de los mayores retos es saber cómo se les puede hablar y cómo enfrentar esta realidad.

La pediatra Maura Guzmán ha explicado que los niños con este tipo de comportamientos desafiantes son comunes, pero lo primero que se debe tener en cuenta es que nunca se debe reaccionar con más violencia.
Por ello, entre las estrategias que recomienda la experta está mantener un tono de voz tranquilo, ya que, si se grita o se pierde la paciencia, el niño tardará más en calmarse y en salir del estado de frustración.
Además, es importante validar lo que siente y ponerle nombre a su emoción para que se sienta comprendido, e incluso manifestarle que lo entiendes y darle espacio para sentir y procesar. Si está muy alterado, invítalo a respirar profundo antes de hablar.
“Ante la negativa siempre es importante alejarnos y buscar cuando el niño esté más calmado, abordarlo nuevamente con el fin de hacerle saber que lo que acaba de pasar estuvo mal. Y de esa manera comenzar a autorregular, hacerle entender que está bien demostrar esas emociones y que sienta frustración, pero que hay otras formas para canalizarlas”, expresó la experta.
Cuando el niño ya esté calmado y la emoción fuerte haya disminuido, entonces sí es momento de conversar sobre lo que sucedió y buscar una solución juntos.




