Afectan cánceres ligados al VPH también a la población masculina
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 20 de junio de 2026.- Una investigación de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) halló nuevas evidencias sobre cómo las experiencias adversas durante la infancia pueden dejar huellas biológicas duraderas.
El estudio, publicado en la revista Biological Psychiatry, encontró que las personas que enfrentaron situaciones como abuso, negligencia o pobreza en etapas tempranas de la vida presentan cambios en el funcionamiento de las mitocondrias, estructuras celulares responsables de producir energía.
Los investigadores señalan que estas alteraciones podrían influir en la salud física y mental durante la adultez.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó muestras de sangre de 143 voluntarios adultos y evaluó su historial de adversidad infantil mediante cuestionarios. Según el informe de la UCLA, las células de quienes habían experimentado mayores niveles de estrés temprano mostraron una capacidad más alta para producir energía cuando eran sometidas a condiciones de tensión celular.
“Este estudio es el primero en examinar la adversidad en las primeras etapas de la vida y la bioenergética mitocondrial en una muestra diversa de hombres y mujeres adultos, y el primero en analizar dimensiones distintas de amenaza y privación en relación con la función mitocondrial”, explicó Shiloh Cleveland, autora principal del trabajo.
Los investigadores advirtieron que esta respuesta aumentada podría ser útil a corto plazo, pero perjudicial con el paso del tiempo. De acuerdo con el estudio, distintos tipos de adversidad generan efectos diferentes en el organismo. La amenaza se asoció con una menor producción de energía celular, mientras que la privación estuvo relacionada con procesos menos eficientes.
“Bajo estrés crónico, las mitocondrias pueden adaptarse de maneras que suministran a las células la energía necesaria para responder rápidamente a la adversidad, lo que puede ser útil a corto plazo”, señaló la psicóloga Jennifer Sumner.
Sin embargo, agregó que si este estado se mantiene durante años, “podría desgastarlas más rápidamente y provocar efectos adversos en la célula”, con posibles consecuencias para la salud.




