Vive Manhattan la fiebre mundialista entre camisetas, fútbol y feria
MANHATTAN, Nueva York, EU, 21 de junio de 2026.- El ruido de los autos, las pantallas gigantes y el movimiento constante de miles de personas en Times Square, entre turistas y residentes, dieron paso a un momento de calma y conexión durante una nueva edición de Solstice in Times Square: Mind Over Madness Yoga, una jornada que reunió a practicantes de todos los niveles en uno de los lugares más concurridos del mundo.
El evento, que celebra el solsticio de verano con clases gratuitas de yoga durante todo el día, nació hace 24 años como un experimento para descubrir si era posible encontrar tranquilidad interior incluso en medio del caos de Manhattan. Desde entonces, miles de personas han llegado cada año con sus tapetes para transformar por unas horas la energía de Times Square.
“La idea surgió cuando nos preguntamos si las personas podrían venir al centro de Times Square, salir de sus oficinas, hacer un saludo al sol, respirar y ver a la persona junto a ellas haciendo lo mismo”, explicó Douglass Stewart, cofundador de Summer Solstice Yoga in Times Square.
Stewart recordó que la iniciativa comenzó en una época marcada por tensiones sociales y discusiones sobre conflictos internacionales, con la esperanza de crear un espacio donde una práctica ancestral pudiera ofrecer una respuesta diferente.
“Pensamos que tal vez ese espacio que estábamos creando podría traer amplitud a nuestras mentes y corazones, y que algunos problemas o conflictos podrían encontrar una solución a través de esta antigua disciplina”, señaló.

Realizar yoga en el corazón de Manhattan también representa parte del desafío del evento: encontrar silencio interior rodeados de luces, tráfico y ruido. Para Stewart, esa es precisamente la enseñanza.
“La gente realmente puede encontrar un poco de concentración y quietud interior incluso con todo esto sucediendo afuera”, afirmó sobre la experiencia de practicar en Times Square.
El cofundador explicó que el yoga busca la armonía entre cuerpo, mente y espíritu, y que esa transformación personal puede extenderse hacia la comunidad.
“Ese equilibrio, armonía y amor se extiende hacia tus vecinos, hacia otras situaciones, tal vez hacia nuestro planeta, hacia los demás o hacia el universo”, expresó.
Entre los asistentes estuvo Shirley, una residente de Nueva York que practica yoga desde hace 13 años y participó en una de las clases realizadas durante la jornada.

“Me sentí maravillosa”, aseguró Shirley al destacar que esta disciplina puede ayudar a liberar tensiones físicas y emocionales. “Si tienes algún tipo de dolor o rigidez, puedes venir y probarlo. Es bueno, realmente es bueno”, agregó.
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Con siete clases programadas desde la mañana hasta la noche y la participación de instructores reconocidos, Solstice in Times Square volvió a demostrar que incluso en una de las intersecciones más agitadas del planeta existe la posibilidad de detenerse, respirar y encontrar un momento de paz.




