Teléfono rojo
La próxima semana, a partir del 20 de julio será de intensas negociaciones entre los tres socios comerciales (México, Estados Unidos y Canadá) en la Ciudad de México, para dar pie a la parte final del TMEC.
Las disposiciones actuales del Tratado garantizan hasta 2036 su vigencia y lo que se plantea por parte de los socios estadounidenses es una revisión anual que permite ajustar ciertos patrones de comportamiento comercial, que para ellos resulta importante evaluar.
Lo anterior, no es una limitativa para continuar con el acuerdo comercial entre los tres países y se considera más una medida punitiva de la actual administración republicana de cara a las elecciones en aquel país.
Y es que un punto fundamental en la renegociación ha sido la disminución a los aranceles impuestos a productos de origen mexicano. La medida tiene muy contentos a los productores estadounidenses de los estados productores de vehículos, autopartes, electrodomésticos, entre otros, pero no han logrado disminuir el déficit comercial que permanece pese al incremento arancelario.
Los costos reales de los aranceles los está pagando el consumidor estadounidense, quienes a pesar de los incrementos les resulta más atractivo importar insumos mexicanos que producirlos. Difícilmente la economía estadounidense va poder competir con la mano de obra calificada de nuestro país o mejorar la calidad del tomate, aguacate, limón o berries.
Esa parte les causa mucho ruido a la administración Trump. Pero llegarán hasta el último día para encarecer su estrategia. Por su parte, la iniciativa privada ha mostrado preocupación ante una postura que implique una negociación anual del Tratado comercial.
La lógica del tratado es establecer mecanismos que garanticen la durabilidad de reglas para el intercambio comercial y una negociación anual, disminuye los incentivos para invertir.
Es verdad, la próxima semana hay mucho en juego para la economía mexicana y muchos críticos han puesto sobre la mesa, la complejidad de sacar adelante este acuerdo. La ventaja, México tiene un gran potencial para que a pesar de que sea impuesta una negociación anual, pueda seguir siendo competitivo y atractivo a la inversión.




