Historias surrealistas
México sigue listo para seguir vitoreando el deporte de la patada. Muchos cruzan los dedos, pero lo más importante es la seguridad y se han dado pasos oficiales para eso. Pero los recuerdos se acumulan. Marchando con el mes, habían pasado 140 años menos un día de que doña Josefa Ortiz de Domínguez fue detenida por los realistas, para que el 3 de julio de 1955 las mujeres mexicanas pudieran votar. La gran conspiradora en una lucha que nunca la arredró, fue sometida a cárcel el 4 de julio de 1815, por su búsqueda de una independencia para México que llegara a todos, más a la mujer sojuzgada, a una vida libre de imposiciones. Duró un largo tiempo en la cárcel y después fue liberada. Pero el voto otorgado a las mujeres por el gobierno del PRI encabezado por Adolfo Ruiz Cortines, desde luego que tardó en aparecer hasta 1955 y las mujeres pudieron votar. Eso, porque en lo absurdo, las mujeres no eran consideradas en México ciudadanas, cuando hacía siglos que las estructuras de gobierno en el mundo, incluyendo monarquías, ya daban esa característica total al género masculino. Llama la atención que en los gobiernos revolucionarios que podían haberse ocupado de esa situación no se dio. El señor Madero y el tan renombrado Zapata, hicieron mutis al respecto y la presencia de las mujeres como ciudadanas, no aparece hasta 45 años de aquella Revolución, para votar.
LITERATURA QUE SE ENFRENTA EN SU DESCRIPCIÓN, A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
Muy lejano en lo que nos envuelve en ese momento, cuando la tecnología es la guía, a veces, en el ejercicio de nuestras decisiones. México se expresaba a la hora de escribir -en máquina desde luego-, en lo mucho que quedaba de aquel país pueblerino. Eso se expresó a su muerte el 4 de julio de 1952, de José Rubén Romero, porque pese a haber sido un destacado diplomático y haber vivido varios años en Europa, su obra, muy copiosa, que se perfila desde 1932, tiene esa tendencia en su obra más famosa, La Vida Inútil de Pito Pérez, pese a desarrollarse en la ciudad. Pero otras, se desarrollan en pueblos o en el campo. Su interesante libro Mi caballo, mi perro y mi rifle (Editorial Arte y Literatura, Instituto Cubano del libro) fue editada en la Habana y da a conocer tres noveletas, como las llaman allá, Apuntes de un lugareño, Mi caballo, mi perro y mi rifle y Rosenda, que transitan como dijimos en una ciudad muy provinciana, campos y lugares en donde, autobiográfico el diplomático, recuerda su infancia y los muchos episodios algunos muy singulares y festivos que se recogen. La tercera noveleta es romántica.
DESDE CUBA RECONOCEN AL GRAN ESCRITOR QUE FUE JOSÉ RUBÉN ROMERO
Su prologuista, la intelectual cubana María Carrodeguas , menciona además, otras cuatro novelas entre otros trabajos, como su Anticipación a la muerte, publicados por Romero a quien equipara con Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, en la novela de la Revolución. La cubana recoge algunos párrafos sobre su festiva descripción:
El mayor “un poco regañón, como todos los hermanos mayores, pasaba la vida comprando palomos y conversando en tarasco con los indios de los pueblos vecinos que acudían a Cotija a vender violines y guitarras; con los abuelos cuya muerte recuerdo emocionado, y el abuelo Ramón, un viejito chaparro, moreno, cabezudo, y más feo que mi padre y que yo”.
LITERATURA POSREVOLUCIONARIA, FRENTE A LA TECNOLOGÍA ACTUAL
Se exhiben en el prólogo de Carrodeguas, las opiniones sobre la Revolución del ex embajador Romero, y en buena parte de esos libros posrevolucionarios se enfocan episodios que se percibían desde los poblados. Trajimos a colación a José Rubén Romero a quien ya hemos mencionado en otras crónicas, por esas diferencias que se dan en los personajes que se mueven ahora en la literatura. Y en un entorno donde las tecnologías rompen fronteras y parecen dejar lejanos a aquellos que escribieron antes. Que Romero haya muerto en 1952, muchos de los que viven son anteriores y éstos recuerdan a su edad, esos tiempos como muy cercanos. Y desde luego van a ir a festejar el futbol o lo harán desde su tecnología casera...




