Raúl Morón y la conveniencia política…
Un número indeterminado de muertos y heridos, fue el resultado de la agresión de granaderos y halcones el 10 de junio de 1971, por orden expresa del presidente Luis Echeverría. Eso se ha constatado. Es significativo que 55 años después de aquel día, México esté en este momento en dos cruces agresivos. Por un lado la permanente inquina de la oposición que se ha radicalizado desde que se descubrió su vinculación directa con Estados Unidos y lo que está propiciando la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que aprovecha el desarrollo del Mundial 2026, para presionar por demandas que son difíciles. Lo grave es que han sumado a otros organismos de diferentes estados del país y hasta los padres de los 43 se han sumado o pretenden hacerlo, cuando su lucha está en nuevas perspectivas desde el gobierno.
La CNTE SE SUMA A LA OPOSICIÓN PARA INSTIGAR LA REPRESIÓN OFICIAL
La situación en este momento en la capital del país, gira en torno al conflicto de la CNTE y la realización del Mundial de la FIFA 2026, que durará del 11 de junio al 19 de julio. A pocas horas de escribir esta crónica, los maestros se dirigían al Estadio Ciudad de México, que será la sede de la realización de los juegos donde piensan instalarse para intentar bloquear el evento si no se resuelven sus demandas que en los últimos días han aumentado. La más difícil es la derogación de una ley la de las pensiones del ISSSTE del 2007, que se les ha dicho que es complejo. Cada día ponen más obstáculos, uno de ellos que con su presión tratarán de bloquear los juegos de futbol. Sobre la represión que algunos piden, la presidenta Claudia Sheinbaum ha recalcado que no habrá represión para ellos, aunque desde el propio magisterio con sus actitudes, están presionando para que llegue a algún tipo de represión. Ella se ha aferrado a la negativa e invita a la negociación y al dialogo. Para grupos de la ciudadanía, la actitud de la CNTE está generando una alianza con la propia derecha.
EL 10 DE JUNIO ES UN SUCESO DE REPRESIÓN OFICIAL, QUE SIGUE SIN JUSTICIA
La forma como se dieron los sucesos de aquel 10 de junio se ha repetido miles de veces. La inquietud estudiantil no calmada en recuerdo de los sucesos del 68, se acentúo a partir de la huelga estallada por estudiantes en la Universidad de Nuevo León, donde el propio gobierno federal había intervenido. La tensión se fue agudizando y en la fecha mencionada se habla de cerca de 10 mil estudiantes que salieron de la Escuela de Ciencias Biológicas del Politécnico y se internaron en la calzada México-Tacuba. Ahí fueron interceptados por granaderos, y se les permitió seguir. Pero fue en la México-Tacuba también, a la altura del cine Cosmos que aparecieron los halcones, esos personajes creados desde 1968, que se han convertido para la historia en el arquetipo de la agresión. Hubo de todo, muertos, heridos, huidas en ciertas calles y una persecución que duró más de cinco horas. La respuesta del gobierno fue muy similar a la del 68, llamándose agredido y según quedó asentado, Echeverría le echó la culpa Alfonso Martínez Domínguez y lo destituyó. Jamás ha habido justicia para los muchos agredidos de aquel hecho. Un tribunal, quizá cómplice, exoneró a Echeverría de toda culpa.




