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NEW BRUNSWICK, Nueva Jersey, EU, 9 de junio de 2026.- Hay un momento en la vida de algunos migrantes en que el pasado y el presente se tocan. Para María Nieves, ese momento ocurrió frente a un comal.
En el recuerdo de una cocina en Puebla, en el olor de las tortillas recién hechas sobre esa plancha de barro o metal —el comal, utensilio heredado del náhuatl y de siglos de cocinas mexicanas, sobre el que se han cocido tortillas desde antes de la Conquista— por las manos de su madre, está el origen de todo lo que hoy es Las Marías Delicias Poblanas, esa imagen que millones de mexicanos llevan cruzando fronteras sin saber exactamente qué es lo que cargan.
"Cuando emigramos, lo que más añoramos, aparte de nuestra familia, es la comida", dijo este martes Lupita, como la conoce su comunidad, en entrevista con Quadratín Hispano. "Pero en realidad no es que extrañemos la comida. Extrañamos esa conexión que generamos con los seres que amamos", aseguró.
La UNESCO reconoció en 2010 la cocina mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando que sus conocimientos culinarios son transmitidos de generación en generación, principalmente por mujeres, quienes son las principales guardianas de las tradiciones alimentarias en sus comunidades.
Solo otras tres cocinas en el mundo comparten esa distinción: la francesa, la mediterránea y la japonesa, y es precisamente ese linaje el que María Nieves ha sostenido durante nueve años en New Brunswick, sin más credencial que la que su madre le entregó frente al comal.
"Mi madre sembró en mí una semillita donde me enseñó a cocinar, donde me enseñó a perfeccionar", relató. "Hace dos años tuve el placer de que ella viniera, revisara mi cocina y me jalara las orejas: 'no señorita, esto no se cocina así, se tiene que cocinar de esta manera”, recuerda que le dijo su madre.
La UNESCO describe la cocina tradicional mexicana como un modelo cultural completo que comprende actividades agrarias, prácticas rituales, conocimientos antiguos, técnicas culinarias y costumbres comunitarias ancestrales.
"Esa pasión no viene de ella. Viene de nuestras generaciones anteriores”, dice Lupita sobre su madre y agregó, "Todo esto se da de forma natural, porque cuando Dios te da un talento, eso es natural. Lo único que tenemos que hacer es encontrarlo".

Este martes, mientras recibía el Sello M que la sitúa entre un grupo muy reducido de restaurantes mexicanos certificados en todo el mundo, María Nieves pensó en su madre y en México.
"Hoy me siento muy bendecida de poder llevar esa tradición y esa cultura a más personas", dijo, "gracias a mi mamá, que sé que hoy día se está sintiendo muy orgullosa de mí”. El Sello M cuelga ahora en Las Marías Delicias Poblanas, pero según su dueña, lo que realmente está enmarcado ahí es el amor con que una madre le enseñó a cocinar a su hija, y la decisión de esa hija de no dejarlo perder.




