La máquina volvió a ser historia
El primero de junio se celebra el Día de la Marina Nacional, que suele confundirse con la fecha de la Armada de México que es la que cuida el mar en sus cuestiones de seguridad y se celebra el 23 de noviembre. La Secretaría de la Marina (SEMAR), depende del ejecutivo y tiene a su cargo todo lo relativo al mar en su relación institucional con la gente. Si México tiene la gran ventaja de estar rodeada por dos océanos, Atlántico y Pacífico, es algo que pocos países pueden presumir. Tiene mares y golfos y esos dos oceános en ambos lados. Y en uno de sus mares el norteño Mar de Cortés, sería interesante que nuestro país planteara un nombre diferente. No sería el mismo caso de Donald Trump que pretende cambiarle el nombre a nuestro Golfo de México, nombrado así por siglos, llevado por un simple agandalle. Pero si en el caso del golfo mencionado recordar que un nombre es un reconocimiento y en el caso de México, Hernán Cortés no lo merece. Fue un ser negativo para nuestro país y no vale el resguardo de su nombre en uno de nuestros mares.
YA QUE SE HABLA DE ÓRGANOS MARÍTIMOS, VALE ABORDAR LA PRODUCCIÓN.
Lo otro que sería interesante abordar es el uso real que hacemos de nuestros recursos marítimos,
independiente de sus playas turísticas y el placer de vivir cerca de esas playas. El asunto comercial que debe de ser abordado mas a fondo en nuestro país porque buena parte del pescado y el marisco que se vende en México puede ser importado. Hay además transas a partir de nuestros recursos algunos camaroneros, como ha aparecido por su entrada a gran escala de ese recurso, con trámites ilegales de Ecuador. Es cierto que esa explotación no se hace directamente en el mar, es de granjas, pero si en sus orillas y tiene mucho que ver el clima. Es interesante también la situación de los arrecifes, sobre todo el del Caribe que representa para México el segundo más grande del mundo en corales y debe ser revisado en su situación en este momento.
ALBERT CAMUS UN NOBEL EN EL MAR, Y DESPUÉS MORIR EN PLENA JUVENTUD
Uno de los casos más sentidos en la vida literaria es el de Albert Camus, morir joven antes de los 50 años. Su obra fundamental, está a la vista principalmente, La Peste y El extranjero, pero sus muchos cuentos se mencionan de vez en cuando. Uno de ellos engloba En el mar (Gallimard 2000), su obra El verano, Bodas, publicado por primera vez en 1950. Todo el que viaja en un vehículo marítimo cualquiera que sea, tiene diferentes reacciones ante un cúmulo de aguas que alteran .Y arriba el cielo infinito mostrando sus diferencias. En su Diario de a bordo, pagina de la 53 a la 62, la creatividad del escritor filósofo y poeta que también lo era Camus, puede relacionar la gran extensión húmeda de muchas maneras . Recuerda, “Crecí en el mar y la pobreza me fue fastuosa; luego perdí el mar y entonces todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable” y en aquel regreso en el escrito, uno se maravilla de su recuento, de su sorpresa, de su descripción de la belleza marina, las gaviotas, los reflejos en el mar, y sobre las aguas las olas que llegan y parten, el sol, las aguas planas en la noche, la luna en lo alto. Vive el alba y el Oceáno con la brisa, que se estrella en las velas. Todo nos va llevando bajo un gran viento y ¡Así mar, mar -recuerda-, que con los muchachos gritaba en la infancia!. Etcétera, etcétera. “Siempre tuve la impresión de vivir en alta mar, amenazado de una magnifica felicidad”. Murió tres años después de recibir el Premio Nobel en 1957, a los 47 años.




