Indicador político
Cumbres borrascosas en el mundo…y en libros
Con diferencias en los niveles, los desafíos actuales se manejan en estructuras de poder, mientras los pueblos de los poderes en cuestión reclaman a diario la atención. Eso está pasando en todo el mundo, donde los gobiernos son los que dan la pauta (ejemplo: Emmanuel Macron, que ya enfrenta un rompimiento con Estados Unidos), pero la diferencia la podemos ver en Bolivia, en donde el pueblo se ha apoderado de la acción y el que está sufriendo es el presidente Rodrigo Paz. En México, con varias secretarías al tanto, urgen los asuntos más serios, como el de los maestros en plan de embate y, desde luego, asuntos como los de la montaña de Guerrero, por más que los pueblos de ese entorno se quejen teniendo atrás una voz política que tiene un fin claro: desacreditar. El caso es que en México los que intervienen en el desafío actual, aparte del siempre presente Donald Trump con sus chantajes, son la presidencia de Claudia Sheinbaum y el Congreso y, por otro lado, la derecha que apoya a la señora Maru Campos en su asunto, mientras otros casos se aglutinan en el país.
SE ORGANIZA FIESTA FUTBOLERA, PERO LOS VAIVENES DEL MUNDO DISTRAEN
Ante la cercanía de un evento futbolero en el que se presagian ganancias, los asuntos se agudizan: las obras en la ciudad, las del Zócalo para la fiesta central, los apartados en los hoteles y, desde luego, para dar humor a las cosas, los sanitarios inteligentes que serán los ganones en anécdotas. Pero no siempre lo que se mueve es festivo. Tras eso está la borrasca que se ratifica en Oriente, con el Israel asesino que no para en Palestina y en Líbano; con Javier Milei, que agudiza sus agresiones en Argentina; y desde luego una situación ya evidente con lo que está haciendo Trump en Venezuela, al tomarla como si fuera suya. Su gente entra allá como Pedro por su casa.
LA VIDA REAL NOS LLEVA EN EL RECUERDO A LO QUE VIVIMOS EN LOS LIBROS
El que muchos asuntos nos lleguen previas cumbres de los gobiernos resucita palabras y obras del pasado. La novela Cumbres borrascosas, de la inglesa Emily Brontë, publicada en 1847, nos recordó las palabras que surgen en estos momentos y que fueron cruciales entonces para convertirse en una de las grandes novelas inglesas, a la par de las de Jane Austen, obras que se movían entre lo gótico y lo romántico y que en realidad tenían mucho de modernismo. En realidad estaba viendo que el 28 de mayo de 1849 había muerto Anne Brontë, autora de Agnes Grey y La inquilina, hermana de Emily, también escritora, como lo era su tercera hermana Charlotte, autora de otra obra famosa: Jane Eyre.
OBRA GÓTICA DE EMILY BRONTË, PERO EL PAISAJE REAL ES DE LA ETAPA FEUDAL
Pero en realidad a mí me ha gustado siempre más Emily, sin quitar méritos a las otras, quizá por el lenguaje tan singular que me recuerda a otros grandes escritores, uno de ellos el autor de Moby-Dick, Herman Melville. El caso es que en Cumbres borrascosas (muchas editoriales), que he leído varias veces y visto, muy recortada, en telenovelas y filmes, se junta parte de esa creatividad que tenía muchas maneras de expresarse en tiempos en los que las mujeres más bien permanecían en sus casas. Es la historia de Catherine y de Heathcliff, un joven de nivel desigual que en parte es motivo de la obra. Se manejan en ese entorno las vidas familiares del feudalismo, el papel de la mujer y el valor social de las personas según los intereses. De ahí el desprecio final de Catherine hacia Heathcliff, que desemboca en el drama. Siglos y décadas han pasado desde aquella novela, pero aún permanece en el ánimo de los verdaderos lectores, porque en esencia es una gran creación que exhibe la vida como si la estuviéramos viviendo con otro ropaje.




