México frente a la violencia sin razón
El Día de la Tierra y María Lavalle
El desfile de días abrileños, que no salta algunos, nos topa con el abrazo más grande que, desde luego, no podremos dar: el de la Tierra, por la celebración de su día el 22 de este mes.
La Asamblea de la ONU la creó tardíamente en 2009, porque la Tierra es eterna. ¿Qué podremos hacer para felicitarla, si no el verdadero cuidado de su biodiversidad, como lo exige ella misma, y desde luego, la responsabilidad que debe tener cada ser humano que es parte de ella? Si vivimos en un entorno de contaminación; si los grandes bosques que felizmente se aferran a ella son arrasados para convertir los espacios en negocios habitacionales; si la basura se desparrama en millones de toneladas sobre ella para evitar su justa transfiguración, ¿con qué cara podemos celebrar ese día del ser mutable que nos da su base?
La Nobel de 1945, Gabriela Mistral, en su poema La tierra, describe todo lo que esta es, y hace:
Todo lo toma, todo lo carga
el lomo santo de la tierra.
Lo que camina, lo que duerme,
lo que retoza y lo que pena.
EN SU PASO POR LA TIERRA, EL GRAN APORTE DE MARÍA LAVALLE URBINA
Entre las muchas cosas que podemos hacer por el trozo que ha sostenido nuestra vida está recordar a los personajes que pasaron por la Tierra dando fe de ese paso con sus dones, sus actividades creativas y sus llamados de atención humana, que no son sino comportamientos que sirven a la Tierra. Me refiero a María Lavalle Urbina, quien falleció el 23 de abril de 1996, una mujer que, entre las grandes, es mencionada poco injustamente y que debe ser reconocida, pese a que el partido al que perteneció, el PRI, pueda ser cuestionado. María fue la primera presidenta del Senado mexicano, la primera magistrada del Tribunal Superior de Justicia del entonces Distrito y Territorios Federales, Premio de Derechos Humanos por parte de la ONU y acreedora de la Medalla Belisario Domínguez. Fue una mujer que impulsó la lucha de las mujeres.
UN BELLO POEMA DE AURORA REYES, DEDICADO A LA MADRE TIERRA
Cuando se celebró a nivel internacional el Día de la Mujer, María Lavalle Urbina fue uno de los personajes que, desde la Lotería Nacional, que lo celebró durante los doce meses, estuvo con su opinión certera en torno a las mexicanas de esa época: su desatención, el machismo y la urgencia de que las mujeres salieran a la palestra pública, como ella, que fue la primera legisladora mujer que tuvo el Senado y, más tarde, su presidenta, como ya se dijo. Si hoy hemos mencionado el Día de la Madre Tierra, vale sacar a relucir a personajes creadores que, con sus conductas, promueven valores que se expresan en otros entornos, uno de ellos, el respeto a esa tierra. La poeta Aurora Reyes, en su largo poema:
Madre nuestra Tierra (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes), invoca a Coatlicue, la diosa tierra de los mexicas (madre de Huitzilopochtli), en una de las más bellas creaciones poéticas sobre el tema. Aquí, inicio y final:
A ti, Coatlicue, madre omnipresente,
principio y fin de todo ser terrenal.
Cuando tomo en mis manos un puñado de tierra
y resbalan sombríos planetas por mi tacto,
me ahoga una ternura dolorosa de niebla.
Derrámanse los arcos de mi nombre
y ruedo hasta los últimos paisajes
de la tierra que sube por mis labios.




