Libros de ayer y hoy
Todos saben, en México y el mundo, que hoy empieza a rodar el balón en todas las sedes mundialistas, entre ellas México.
Lo que pocos saben, sin embargo, es que el gobierno de México hizo y sigue haciendo todo lo posible por ocultar la tragedia en que se ha convertido nuestro país en los tiempos del Mundial.
Y es que, contrario a lo que veremos en Canadá y en Estados Unidos, en México se vive una de las más vergonzosas tragedias humanitarias del mundo y de la historia.
Tragedia que dio lugar a uno de los más penosos fenómenos sociales en todo el mundo, el de “las madres buscadoras”; tragedia que además destruyó la democracia en nombre de la nueva dictadura del mundo, la tiranía que se impuso en México desde 2018.
Sí, tragedia que pasa por una impensable alianza entre la política y las bandas criminales, lo que da lugar al “narco-estado” mexicano, que ha costado más de un millón de vidas y cientos de miles de desaparecidos, desarraigados y de expulsados de sus comunidades.
Tragedia que, por si fuera poco, expulsó de la fiesta del futbol a los mexicanos pobres y desposeídos; aquellos que no pueden pagar por un espectáculo pensado y diseñado para las élites del mundo, no para los sectores populares, que son los verdaderos aficionados al fútbol y que, paradojas aparte, son quienes llevaron al Partido Morena al poder.
Pero acaso lo más ridículo es que, en su habitual mitomanía, la presidenta de México, la señora Claudia Sheinbaum, sorprendió a propios y extraños con una aseveración impensable.
Dijo que existen intereses inconfesables en México para hacer ver a nuestro país como el reino de la violencia y el crimen.
Por eso vamos a los hechos.
Sí, mientras los gobiernos de Estados Unidos y Canadá avisan a sus ciudadanos sobre las regiones mexicanas más peligrosas y menos seguras, nadie le dice al mundo que en México han sido canceladas las libertades de expresión, manifestación, tránsito y de protesta.
Sí, en el México mundialista 2026, salvo los espacios emergentes e independientes, podemos cuestionar al poder; nadie le dice al mundo que decenas de periodistas han sido reprimidos, despedidos de sus medios y llevados presos, por criticar al poder.
Nadie le dice al mundo que emblemas mexicanos, como el Zócalo capitalino, han sido privatizados y que nadie puede entrar si no tiene un permiso especial. Y hay de aquel que se atreva a manifestarse, porque será apaleado por la policía.
Sí, los visitantes extranjeros al mundial en México podrán comprobar que vivimos en una dictadura gestada paso a paso desde hace una década; “narco-dictadura” que tiene sometidos a los ciudadanos. ¿Hasta cuándo?
Al tiempo.




