Libros de ayer y hoy
La gratitud es reconocimiento y también la materia que construye todo lo que importa: creatividad, respeto, dignidad, felicidad, serenidad y amor.
Es ver en la otredad la gentileza, la bonhomía, el apoyo, la belleza, la fuerza y la ruta. Es mirar la colaboración como un entramado de aspiraciones. Es devolver certeza y luminosidad a la vida. También es el antídoto contra el sinsentido, la banalidad y lo burdo. Es encontrar nuestro centro.
“Gracias” es la palabra que condensa encuentros con respuestas dormidas, oportunidades latentes y acciones que nos regresan a nuestro eje. Es la bendición por la atención y el cariño que recibimos, por desbaratar los nudos que a veces nos rigen. Es abandonar los periplos internos de confusión y atrevernos a mirar hacia afuera. Es pasar de la oscuridad a la luz.
Ese tránsito se logra sólo al respirar. La respiración devuelve la calma, borra barreras, elimina sentencias de imposibilidad, desencanto o fracaso. Elige, de entre todas las experiencias, sólo lo que es bueno, útil, bello, emblemático o certero.
Gratitud es respirar. Es conectar con lo que valoramos y queremos, aferrarnos a la plenitud de un instante. Es preguntar: ¿qué tengo de valor ahora? Lo que se nombra en ese momento es lo sustancial, lo que nunca se puede comprar: respeto, sentido, amor, comprensión, dones.
Los beneficios de la gratitud son diversos: desde hallar una solución o respuesta hasta restituir la serenidad, vislumbrar opciones o generar simpatía por nuestras luchas y causas.
En el mundo corporativo, dar gracias incide en un mayor compromiso de los equipos de trabajo; el reconocimiento potencializa alcances y recursos.
Y a veces —muchas veces— la gratitud inicia al nombrar a quien nos ayudó, creyó, sostuvo, escuchó, guió, visibilizó o tomó nuestra mano para impulsarnos a proseguir.
Quien profesa una religión suele atribuir los dones a sus deidades; quienes sostenemos la espiritualidad como parte de nuestra vida solemos agradecer a distintos enviados de Dios: un sonido de la naturaleza, una coincidencia, un ser sintiente, una herramienta de la IA o una canción, porque el Creador del cielo y de la tierra está en todo.




