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MANHATTAN, Nueva York, EU, 21 de junio de 2026.- El corazón de Manhattan se transformó en una fiesta mundialista donde el fútbol salió de las pantallas para tomarse las calles, entre aficionados de diferentes países y cientos de visitantes que recorrieron la Sexta Avenida durante una feria al aire libre.
La Avenue of the Americas, como también se conoce a la Sexta Avenida, reunió a decenas de vendedores entre las calles 42 y 54 como parte de una feria con puestos de comida, artículos y productos internacionales, pero los grandes protagonistas fueron los locales dedicados a las camisetas de las selecciones que compiten en el Mundial.
“Se vende mucho de Brasil, de Argentina, México, varias, muchas”, contó Nicolás Riaño, un joven colombiano de 17 años que instaló su puesto de camisetas en medio de Manhattan y aseguró que la emoción por el torneo ha impulsado las ventas. “Gracias al Mundial se ha vendido mucho”, agregó.

Mientras miles de personas caminaban por una de las avenidas más famosas de Nueva York, a pocos metros de ahí la atención también estaba puesta en el partido entre España y Arabia Saudita, con la selección española imponiéndose durante el encuentro y sus aficionados celebrando cada gol desde la ciudad.
Uno de ellos fue Luis Enrique, un neoyorquino con raíces españolas en Almodóvar del Campo, La Mancha, quien llegó con la camiseta de España para apoyar a su selección. “Sí, claro que sí”, respondió al preguntarle si esperaba una victoria contundente. El aficionado incluso se mostró optimista con una goleada mayor: “Por lo menos 5-0”.
El ambiente mundialista también se sintió en Rockefeller Center, donde fanáticos y coleccionistas se reunieron alrededor del espacio de Panini para intercambiar cromos y compartir una tradición que se repite cada cuatro años con la Copa del Mundo.
“Durante el Mundial hemos estado súper ocupados. La gente está anticipando lo de las cajitas, lo de Panini, lo de celebrar lo de FIFA, que normalmente lo hacemos cada cuatro años”, explicó Paola Vega Salazar, quien destacó cómo incluso personas que pasan por la zona terminan acercándose por curiosidad.

Entre banderas, camisetas y conversaciones en distintos idiomas, Manhattan volvió a mostrar su diversidad durante una jornada en la que el Mundial convirtió sus calles en un punto de encuentro para comunidades de todo el mundo que viven la pasión del fútbol desde Nueva York.




