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PRINCETON, Nueva Jersey, EU, 21 de junio de 2026.- Colombia vive una jornada electoral decisiva en la que los ciudadanos definen al sucesor del presidente Gustavo Petro, en una contienda que enfrenta a dos proyectos políticos contrapuestos: el de Iván Cepeda Castro, candidato del Pacto Histórico y heredero del proyecto de izquierda en el poder, y el de Abelardo de la Espriella, abogado que irrumpió en la política desde la derecha más conservadora.
Manuel Camilo González, magíster en Ciencia Política y profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, ofreció un análisis comparativo de ambas trayectorias.
González dividió la trayectoria de Cepeda en tres grandes etapas. La primera, dijo, “tiene que ver con su formación, formación política y formación educativa”.
El candidato creció en un hogar de militantes comunistas y cursó estudios de pregrado “en Sofía, Bulgaria, en la Universidad de San Clemente, Bulgaria comunista”. En los años 90 dio un giro al sumarse a la Alianza Democrática M-19, partido que el analista describió como protagonista “de la creación e implementación de lo que conocemos como la constituyente y posterior Constitución de 1991”.
El asesinato de su padre, Manuel Cepeda, en 1994, “por una alianza entre agentes estatales y grupos paramilitares”, según el experto, marcó el inicio de una etapa de investigación y activismo que derivó en su llegada a la política electoral como representante a la Cámara en 2010 y senador desde 2014, año en que también participó en la creación del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado.
La segunda etapa, explicó González, está marcada por la confrontación con el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
“Desde el Senado promovió debates sobre el paramilitarismo y debates sobre una de las políticas del expresidente Uribe relacionadas con la interceptación de periodistas opositores durante su gobierno”, señaló, en referencia al proceso judicial conocido como el caso Uribe.
La tercera etapa corresponde a su consolidación como candidato presidencial, tras derrotar ampliamente a Carolina Corcho en las consultas internas del Pacto Histórico. Sobre su programa de gobierno, el analista fue claro.
“Creo que en términos muy generales es un candidato de continuidad y de profundización” de las políticas del presidente Petro, con énfasis en la paz total, los programas sociales y reformas estructurales en salud y empleo.
De la Espriella, en cambio, llega a la contienda sin trayectoria política previa. Es, según González, “un abogado de la Universidad Sergio Arboleda, una de las universidades más conservadoras de Colombia”, criado en la costa norte del país, “muy distinto a Iván Cepeda” en tanto “no tenía una trayectoria política”.
Su perfil público se construyó a través de su firma, De la Espriella Lawyers, con la que asumió “una serie de casos mediáticos y polémicos” que lo lanzaron como figura mediática.
Entre esos casos, el analista mencionó la defensa relacionada con la pirámide financiera de David Murcia Guzmán, así como la representación de exjefes paramilitares en procesos de desmovilización bajo el gobierno de Uribe, lo que, dijo González, le permitió “ampararlos como agentes políticos, de manera que se pudiera evitar su extradición por cargos de narcotráfico”.
También asumió causas como las de Rosa Elvira Cely y el estudiante Dilan Cruz, así como la defensa de figuras señaladas por su cercanía a Nicolás Maduro y de senadoras vinculadas a grupos paramilitares.
Para el analista, esto ha generado “cierta desconfianza”, aunque su cercanía con sectores de derecha “lo ha alimentado en su incipiente carrera política”.
Una de sus mayores victorias, señaló González, fue “lograr derrotar al principal partido de derecha” en primera vuelta, captando buena parte de la votación del Centro Democrático.
El experto describió su candidatura como una combinación de tesis conservadoras inspiradas en Javier Milei, Nayib Bukele y Donald Trump: “esta idea de Dios, patria y familia”, el legado de seguridad de Uribe, la militarización de la seguridad pública al estilo bukelista y el recorte del Estado bajo el modelo argentino. “Está muy ligado a la idea de Donald Trump de la incorrección política”, añadió, calificándolo como “un candidato que es muy temerario en sus declaraciones frente a sus opositores”.
“Colombia, a pesar de ser una democracia muy estable, no ha sido inmune a este gran fenómeno que ha sido el de la ultraderecha”, una corriente que, a su juicio, “se está desinstitucionalizando”, privilegiando el movimiento personalista sobre el partido tradicional para atraer electores.
Con trayectorias radicalmente distintas, uno forjado en el activismo de derechos humanos y la confrontación judicial con Uribe, el otro en el litigio de alto perfil y una rápida escalada política sin antecedentes electorales, ambos candidatos esperan los resultados de una jornada que definirá el rumbo del país en los próximos cuatro años.




