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MANHATTAN, Nueva York, EU, 27 de mayo de 2026.- La audiencia federal sobre las condiciones de detención en 26 Federal Plaza dejó este martes nuevos testimonios y datos que, según los demandantes, evidencian un patrón de hacinamiento extremo, falta de atención médica y violaciones constitucionales contra migrantes detenidos por ICE en Manhattan.
Durante la sesión judicial, abogados de los detenidos solicitaron una orden permanente que obligue al gobierno federal a modificar las condiciones dentro del centro temporal de detención.
El caso fue presentado como una demanda colectiva contra el Departamento de Seguridad Nacional y funcionarios de ICE. Los demandantes sostienen que el centro de detención, ubicado en el edificio federal del Bajo Manhattan, fue diseñado únicamente para retenciones temporales de pocas horas, pero terminó siendo utilizado para albergar personas durante días e incluso semanas, pese a no contar con camas, duchas ni atención médica adecuada.
Durante la audiencia se presentaron cifras internas de ICE correspondientes al periodo entre el 29 de mayo y el 12 de agosto de 2025. Según los datos mostrados en corte, dos mil 123 personas permanecieron detenidas más de 24 horas; mil 401 estuvieron más de 48 horas y 828 superaron las 72 horas de detención. Además, 465 personas permanecieron más de cinco días y una llegó a estar detenida durante más de 30 días dentro de las instalaciones.
Los abogados también detallaron episodios de sobrepoblación severa. En uno de los casos expuestos ante la corte, una celda diseñada para 87 personas llegó a albergar a 193 detenidos. Otra sala preparada para 52 personas recibió a 116 migrantes al mismo tiempo. La defensa aseguró que, durante varios días, las instalaciones excedieron entre siete y ocho veces la capacidad permitida.
Entre los testimonios que se compartieron estuvo el de un demandante que afirmó haber dormido de pie durante tres días porque no existía espacio suficiente para acostarse en el suelo.
Carlos López, detenido en julio de 2025, relató que las salas permanecían “extremadamente frías” y que los guardias mantenían el aire acondicionado encendido constantemente. Según su declaración, los detenidos dormían sobre el piso de concreto cubriéndose únicamente con mantas térmicas plateadas similares a las utilizadas en centros de detención fronterizos.
Otros testimonios describieron problemas de alimentación, higiene y salud. Carlos Choco aseguró que las porciones de comida eran “peor que comida para animal” y contó que apenas podía alimentarse porque entregaba la mayor parte de sus raciones a su hijo, quien también se encontraba detenido.
Los demandantes describieron olores constantes a excremento, charcos de lodo cerca de los baños y falta de productos básicos de higiene. Mujeres detenidas durante su periodo menstrual declararon que no recibieron toallas higiénicas ni ropa limpia para cambiarse, situación que calificaron como humillante.
La audiencia también abordó denuncias relacionadas con la falta de acceso a abogados. Los detenidos aseguraron que las llamadas ocurrían rara vez, generalmente en horarios nocturnos y bajo supervisión de agentes de ICE, quienes podían escuchar las conversaciones.
Algunos migrantes afirmaron que evitaban pedir ayuda o solicitar comunicación legal por miedo al trato agresivo de los guardias. La propia demanda sostiene que ICE negó sistemáticamente reuniones confidenciales entre abogados y detenidos.
Durante el juicio, la defensa presentó además correos electrónicos internos de agentes de ICE que, según los abogados, demuestran que las autoridades conocían el hacinamiento y las deficientes condiciones dentro del centro.
Uno de esos mensajes, enviado por Nancy Zanello, de la oficina de Enforcement and Removal Operations en Nueva York, advertía: “Esta semana ha sido un contagio repugnante tras otro”. La funcionaria añadió en el correo que habían tenido “múltiples traslados hospitalarios”.
Los abogados argumentaron que ICE sabía de la privación de sueño, la falta de comida, atención médica y condiciones sanitarias deficientes, pero no tomó medidas para corregirlas.
Entre los relatos más impactantes estuvo el de Nuvia Ventura Martínez, madre de cinco hijos y paciente con diabetes e hipertensión, quien aseguró que el centro no contaba con los medicamentos que necesitaba mientras uno de sus hijos permanecía hospitalizado. “Yo solo era un cuerpo más que metieron a la fuerza en una habitación, casi como si fuera para olvidarme ahí”, declaró.
Daniel Quevedo afirmó que todavía tiene pesadillas con “las luces que nunca se apagaban”, mientras Roberto Chilavert Olmedo dijo que su experiencia en 26 Federal Plaza “todavía lo persigue”. “Es una pesadilla y no puedo creer que seres humanos sean tratados así en un lugar como Estados Unidos”, expresó.




