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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 15 de mayo de 2026.- En una galería temporal de Tribeca, a pocas cuadras de donde Jeffrey Epstein murió en una celda federal en 2019, cientos de personas hacen fila cada día para recorrer una instalación que mezcla archivo, memoria y protesta política.
The Donald J. Trump and Jeffrey Epstein Memorial Reading Room abrió sus puertas en Reade Street como un espacio dedicado a exhibir millones de documentos relacionados con el caso Epstein y los vínculos históricos entre el financiero y el actual presidente Donald Trump.
La exhibición recibe alrededor de 450 visitantes diarios y funciona principalmente mediante registro previo, aunque también acepta algunas entradas sin cita dependiendo de la demanda. El espacio está dividido en dos niveles: el primero concentra una cronología sobre la relación entre Trump y Epstein junto a miles de volúmenes impresos con archivos judiciales; el segundo reúne mensajes escritos por quienes recorren la instalación, convertidos en una especie de memorial colectivo.
Las paredes del lugar están cubiertas por tres mil 437 tomos encuadernados que contienen millones de páginas vinculadas al caso Epstein. Aunque la mayoría de visitantes no puede revisar directamente los documentos debido a problemas de redacción de nombres de víctimas, el impacto visual domina la experiencia: filas interminables de archivos y una línea temporal que conecta décadas de encuentros, fotografías y denuncias contra Trump y Epstein.
Parte de esa cronología recuerda que Trump y Epstein comenzaron a frecuentarse a finales de los años ochenta, moviéndose entre Palm Beach y círculos sociales de Nueva York.

La instalación también expone episodios posteriores, incluyendo reportes sobre incidentes en casinos de Trump y acusaciones públicas realizadas por distintas mujeres a lo largo de los años.
“Se siente mucho más real ahora”, dijo Carla López tras recorrer la exhibición. “Rompe esa barrera de sentir que todo esto está demasiado lejos de nosotros y de lo que vivieron las víctimas”. Para ella, el espacio logra acercar una historia que muchas personas consumen únicamente como titulares o discusiones en internet.
López aseguró además sentirse sorprendida por la falta de consecuencias políticas alrededor del caso. “Todavía estoy confundida de por qué no están tomando esto más seriamente”, afirmó. “No parece que realmente lo consideren un gran problema”.
En el exterior de la galería, la artista alemana Eva Müller vende camisetas plateadas con la palabra “Epstein” repetida varias veces como una forma de protesta visual. Müller, residente de Nueva York y fotógrafa, explicó que creó la pieza luego de ver cómo la conversación pública se dispersaba rápidamente entre redes sociales y noticias diarias. “No hemos terminado. No podemos distraernos y seguir adelante”, dijo. “No hubo justicia, nadie fue arrestado y los sobrevivientes quedaron abandonadas”.
Müller también aseguró que una sobreviviente del caso la contactó recientemente para agradecerle por mantener visible el tema. “Eso fue muy fuerte para mí”, recordó. Para la artista, la instalación refleja además una profunda desconfianza hacia las instituciones encargadas de investigar el caso. “No podemos depender del Departamento de Justicia para obtener justicia”, sostuvo. “Como personas tenemos que hacer nuestra parte”.
Dentro de la galería, muchos visitantes dejan mensajes escritos a mano en el piso inferior. Algunos expresan frustración política; otros, apoyo directo hacia las víctimas.
Entre las frases colocadas en las paredes y mesas destacan mensajes como Release the rest of the files! (Publiquen todos los archivos!), You matter to me (Tú -víctimas- nos importas) y All this because profit over people (Todo esto por poner el dinero antes que la gente).

Nancy, otra visitante entrevistada durante el recorrido, definió la experiencia como “poderosa” y “horrible” al mismo tiempo. Para ella, el principal problema es que muchas de las personas mencionadas en los documentos continúan ocupando espacios de poder. “Quisiera que estos crímenes realmente fueran investigados… La gente que aparece en estos archivos sigue libre”.
La exhibición permanecerá abierta hasta el 21 de mayo y fue organizada por el Institute for Primary Facts, un grupo que describe el proyecto como un intento de transformar millones de archivos digitales en una experiencia física imposible de ignorar.

Sus organizadores sostienen que imprimir y ordenar todos los documentos busca generar presión pública y exigir rendición de cuentas.
Más allá de la controversia política, la experiencia parece construida alrededor de una idea repetida constantemente entre quienes dejan mensajes en las mesas del piso inferior: que el caso Epstein todavía está lejos de cerrarse.




