Arrestan a joven por el asesinato de una mujer en Nueva York
MANHATTAN, Nueva York, EU, 3 de junio de 2026.- Decenas de líderes religiosos, activistas, familiares de inmigrantes detenidos y miembros del sindicato 32BJ SEIU se congregaron este miércoles frente a las oficinas de Palantir Technologies, en el corazón de Manhattan, para exigir que la empresa ponga fin a su colaboración con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza.
La protesta se realizó pocas horas antes de la Asamblea General Anual de la compañía y estuvo marcada por testimonios de familias separadas por las políticas migratorias y por cuestionamientos al papel de la tecnología de inteligencia artificial en las detenciones y deportaciones.
Entre las voces que encabezaron la manifestación estuvo Leandra Requena, inmigrante peruana originaria de Huancavelica, Perú, y miembro de 32BJ SEIU desde hace 25 años. “Estoy aquí porque soy inmigrante, como todos los residentes de los Estados Unidos somos inmigrantes”, afirmó.
Requena denunció que las herramientas tecnológicas desarrolladas por Palantir, incluyendo inteligencia artificial y reconocimiento facial, son utilizadas para perseguir a personas trabajadoras e inocentes. “¿Cuál es el crimen para que nosotros seamos perseguidos de esa manera?”, cuestionó frente a los manifestantes.

La dirigente sindical sostuvo que la movilización forma parte de un esfuerzo nacional impulsado por el sindicato para proteger a las comunidades inmigrantes. Relató casos de personas cercanas que han sido detenidas o deportadas tras ser identificadas mediante sistemas tecnológicos. Entre ellos mencionó a una organizadora de 32BJ cuya sobrina fue arrestada al acudir a una audiencia migratoria y permanece detenida en Nueva Jersey, así como a un hombre que, según contó, fue localizado mediante reconocimiento facial y deportado durante la temporada navideña.
“Esto es inconcebible”, reiteró Requena, quien advirtió sobre el impacto de estas prácticas en familias enteras. La activista comparó el sufrimiento de las comunidades inmigrantes con episodios históricos de persecución y aseguró que muchas familias desconocen incluso el paradero o las condiciones en las que permanecen sus seres queridos tras ser detenidos.
Otro de los principales oradores fue el pastor Jordan Jones, de Metro Hope Church en East Harlem, quien afirmó que su presencia en la protesta respondía a la defensa de “la dignidad de todos los seres humanos”. Jones expresó su solidaridad con los inmigrantes detenidos en el centro de detención Delaney Hall, en Nueva Jersey, incluidos aquellos que actualmente participan en una huelga de hambre para denunciar las condiciones dentro de la instalación.
“Palantir tiene un problema de visión. Tratan a los seres humanos como datos”, afirmó el líder religioso. Según Jones, la compañía colabora con agencias gubernamentales utilizando información que posteriormente es empleada para identificar y detener personas. “Están utilizando nuestra información como un arma”, denunció. El pastor aseguró además que en un solo sector de East Harlem se han registrado al menos tres detenciones en los últimos meses y acusó a la empresa de anteponer las ganancias económicas al bienestar de las personas.
Uno de los momentos más emotivos de la manifestación ocurrió cuando tomó la palabra la esposa de un ciudadano mexicano que decidió autodeportarse a México el pasado octubre para evitar una posible detención indefinida por parte de ICE. La mujer explicó que ella y su esposo, Neftalí, llevan nueve años casados y que ahora solo pueden verse unas pocas veces al año. “Mi esposo y yo elegimos vivir separados bajo nuestros propios términos antes que correr el riesgo del agujero negro de una detención indefinida”, expresó.

La activista señaló que tecnologías como las desarrolladas por Palantir permiten a las autoridades identificar y detener personas de manera casi instantánea. También denunció las condiciones observadas en torno a Delaney Hall y afirmó que las personas migrantes se han convertido en “fuentes de ingresos” para corporaciones privadas vinculadas al sistema de detención migratoria. “Estamos viendo algo profundamente distópico”, afirmó al recordar cómo familiares y manifestantes se comunicaban con los detenidos a través de las ventanas del centro.
Otro testimonio que conmovió a los asistentes fue el de la esposa de un hombre actualmente detenido en Delaney Hall. Entre lágrimas, relató que su esposo fue arrestado mientras esperaba en su automóvil para recoger una pizza para sus dos hijos pequeños. “Tenemos dos hijos. Uno de tres años y otro de seis. Todos los días tengo que decirles que está trabajando. Hablan con él por teléfono y siempre preguntan cuándo va a regresar”, contó.
La mujer denunció además las condiciones dentro del centro de detención. “La comida está podrida, tiene gusanos. El agua tiene moho y no hay atención médica”, aseguró. Explicó que su esposo participa en una huelga de hambre desde hace más de once días y que, a pesar de padecer problemas de salud, no ha recibido la asistencia necesaria.
“Estoy preocupada por él, pero sé que lo que está haciendo es importante”, dijo. También destacó que lleva 18 años viviendo en Estados Unidos, pagando impuestos y sin antecedentes penales. “Solo esperamos que cierren ese centro y todos los centros de detención porque nosotros no le hacemos daño a nadie. Solo estamos aquí para trabajar y salir adelante”, expresó.

Líderes de distintas tradiciones religiosas también se sumaron al reclamo. Representantes cristianos y judíos cuestionaron el papel de las empresas tecnológicas en los sistemas de vigilancia y detención migratoria. Durante el acto, se recordó que el papa León había advertido recientemente sobre los riesgos de la inteligencia artificial cuando concentra poder y perjudica a las poblaciones más vulnerables. Los oradores insistieron en que la tecnología no puede desligarse de las consecuencias humanas que genera su aplicación.
La manifestación concluyó con un llamado a los accionistas de Palantir para que evalúen el impacto de sus productos sobre los derechos humanos y las comunidades inmigrantes. Mientras dentro del edificio se desarrollaba la asamblea anual de la empresa, afuera los manifestantes prometieron mantener la presión pública.
“Seguiremos regresando y estaremos aquí el tiempo que sea necesario”, afirmó el pastor Jones. Para quienes participaron en la protesta, la discusión sobre inteligencia artificial y vigilancia ya no es una cuestión tecnológica, sino una realidad que, aseguran, está definiendo el destino de miles de familias inmigrantes en Estados Unidos.




