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ELIZABETH, Nueva Jersey, EU, 03 de julio de 2026.- Con dos selecciones sudamericanas obligadas a ganar para seguir con vida en el Mundial 2026, la comunidad latina de Elizabeth se prepara para una jornada doble: Argentina enfrenta hoy a Cabo Verde a las 18 horas, hora del Este, y Colombia se mide a Ghana a las 21:30 horas, ambos por los octavos de final. En el restaurante colombiano Rancho Mateo, sobre el corazón colombiano de la ciudad, la previa ya se siente desde temprano.
Argentina, una de las favoritas al título, abre la jornada ante Cabo Verde en el estadio de Miami, Florida. El combinado africano llega como una de las sorpresas del torneo, y su propio presidente ha dicho que, si logran vencer a la albiceleste, el país ya podría considerarse campeón del mundo en espíritu. Lionel Messi y Lautaro Martínez encabezan el ataque de un equipo dirigido por Lionel Scaloni, quien días atrás ubicó a Colombia entre los favoritos del certamen.

Colombia, por su parte, cierra la jornada ante Ghana en el estadio de Kansas City, Misuri, un duelo inédito entre ambas selecciones en la historia de los mundiales.
La Tricolor llega como primera del grupo K, con victorias sobre República Democrática del Congo y Uzbekistán, y un empate ante Portugal, mientras que Ghana avanzó como uno de los mejores terceros lugares tras vencer a Panamá, empatar con Inglaterra y caer por la mínima ante Croacia.
El técnico Néstor Lorenzo repite la base ofensiva que ha llevado a la selección hasta aquí, con James Rodríguez, Luis Díaz y Jhon Córdoba entre los llamados a decidir el partido.
A pocas cuadras de donde miles de aficionados podrían seguir ambos partidos, Rancho Mateo se ha convertido en punto de encuentro obligado para los latinos de la ciudad.
Wilmer Contreras, administrador del restaurante, explicó que la preparación para recibir al público mundialista no fue improvisada: "dos meses antes" ya estaban revisando cada rincón del local para que ningún cliente se quedara sin buena vista del televisor.
"Se miraban los puntos ciegos" del restaurante, dijo, y a partir de ahí se sumaron más pantallas en las zonas donde antes no llegaba bien la señal. La decoración con banderas y balones, en cambio, se colocó apenas unos días antes de cada partido clave.

Contreras contó que la respuesta del público ha superado lo esperado.
"Sí o sí todo el mundo tiene que estar sentado", señaló, y una vez ocupada la última mesa disponible, el restaurante deja de recibir clientes para no exceder su capacidad. A su juicio, Rancho Mateo se ha convertido en uno de los lugares favoritos de la comunidad latina de Elizabeth para ver los partidos del Mundial, no solo los de Colombia.
"El lugar es común, es tranquilo y no es caro, entonces el latino viene mucho acá a pasar el rato", explicó.
El administrador también destacó un fenómeno que ha visto crecer partido a partido: el apoyo cruzado entre aficionados de distintos países latinoamericanos.
Cuando no juega su propia selección, dijo, los clientes del restaurante hacen fuerza por las demás selecciones de la región, sin importar el resultado. Sobre el impacto económico del Mundial en el negocio, Contreras fue claro: las ventas han subido desde el inicio del torneo, aunque reconoció que no todos los restaurantes de la zona han corrido con la misma suerte.
De cara a esta nueva ronda eliminatoria, Contreras resumió el sentimiento que se respira entre la clientela colombiana del restaurante: la fe está intacta en que la selección "la dé toda" esta noche y, con el tiempo, llegue hasta la final. Con Argentina jugando desde media tarde y Colombia cerrando la noche, Rancho Mateo se alista para una de sus jornadas más exigentes del Mundial 2026.




