Reporta NJ Transit traslado de 25,797 aficionados al Mundial
PRINCETON, Nueva Jersey, EU, 16 de junio de 2026.- Cuando una trabajadora del hogar entra por primera vez a una casa, está entrando a la parte más íntima del núcleo familiar.
"Nosotras no solamente limpiamos; entramos a tu mundo privado. Vemos cómo viven, qué leen, qué comen, cuáles son sus hábitos. Cada hogar es un mundo diferente", explica Gladys Vonglahn, fundadora de Gladys' Cleaning Service, en Nueva Jersey.
Estas mujeres, que representan más del 76 por ciento de la fuerza laboral del sector, cuidan niños, ordenan habitaciones, limpian cocinas y acompañan a adultos mayores. Mientras ayudan a ordenar la vida de otros, muchas veces dejan la propia en pausa.
Esa confianza, dice Vonglahn, es uno de los aspectos menos comprendidos del trabajo doméstico, una ocupación que emplea a más de 70 millones de personas en el mundo y que este martes 16 de junio celebra su día internacional, en recuerdo del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), adoptado en 2011 para reconocer por primera vez esta actividad como un empleo formal y establecer principios para garantizar condiciones dignas, salarios justos, descanso, protección social y respeto laboral.
Para la empresaria, hablar de esta fecha es hablar también de dignidad. Sostiene que el trabajo doméstico continúa siendo subestimado, en parte porque muchas personas lo consideran una tarea sencilla o que no requiere preparación. Sin embargo, asegura que detrás de cada hogar limpio, cada niño cuidado y cada comida preparada existen habilidades que pocas veces reciben el reconocimiento que merecen.
"No podemos menospreciar ni minimizar el servicio de las personas que trabajan en los hogares. Es vital", afirma.
Y es que, más allá de la limpieza, quienes se dedican a estas labores permiten que millones de familias puedan atender otras responsabilidades, desde sus carreras profesionales hasta el tiempo con sus hijos o simplemente unas horas de descanso.
Pero ese apoyo tiene un costo que rara vez se ve. Muchas trabajadoras pasan largas jornadas cuidando hogares ajenos mientras dejan atrás a sus propias familias. A ello se suma el desgaste físico de una profesión que exige fuerza, resistencia y movimiento constante.
Vonglahn señala que después de varias horas de trabajo, el cansancio es comparable al de una rutina intensa de ejercicio, y que no es extraño que muchas mujeres lleguen a los 50 años con problemas en la espalda, las rodillas o las manos, producto de años de esfuerzo físico.
Aun así, asegura que la contribución de estas trabajadoras va más allá del bienestar de las familias e impacta también a la economía de un país.
“Mientras nosotras cuidamos del hogar, cuidamos uno de los pilares más fuertes de la sociedad: la familia. Si esos padres no tuvieran apoyo, no podrían trabajar, no podrían producir ni pagar impuestos”, afirmó.
La necesidad de estos servicios, de hecho, continúa creciendo. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos proyecta que el empleo de asistentes de salud en el hogar y cuidado personal aumentará 17 por ciento entre 2024 y 2034, uno de los crecimientos más acelerados entre todas las ocupaciones.

Consciente de la alta rotación que existe en la industria, Vonglahn ha buscado construir una empresa donde las trabajadoras encuentren algo más que un salario. Beneficios: un ambiente de respeto y reconocimiento forman parte de una filosofía que, asegura, ha permitido retener talento en un oficio donde muchas personas abandonan debido al desgaste físico.
"Cuando un cliente llega a casa y dice que se siente como si hubiera entrado a un hotel, nos gusta reconocer a nuestras trabajadoras y hacerles saber que eso tiene valor", explica.
Vonglahn llegó a Estados Unidos como inmigrante, sin capital, sin una red de apoyo y enfrentando obstáculos para regularizar su situación. La limpieza, recuerda, fue primero una forma de supervivencia.
"Era literalmente mi salvavidas", cuenta.
Con los años, aquel oficio se convirtió en una profesión y, posteriormente, en una empresa que hoy genera empleo para otras personas.
"Una mujer puede salir adelante y pasar de ser limpiadora a ser la CEO de su propia compañía", asegura.
Por eso, en este Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, Vonglahn hace un llamado a mirar más allá del oficio y reconocer a quienes sostienen silenciosamente la vida cotidiana de millones de familias.
"No solamente limpian, organizan o cocinan. Le ponen corazón, amor y cuidado. Esa esencia es la que nuestra sociedad necesita para ser más fuerte y más organizada", concluye.




