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PRINCETON, Nueva Jersey, EU, 13 de agosto de 2026.- En Nueva Jersey no existe ninguna ley que obligue a compradores o vendedores de propiedades a contratar un abogado para cerrar una transacción de bienes raíces, pero la práctica varía drásticamente según la región del estado. Mientras en el norte es habitual que ambas partes cuenten con representación legal, en el sur, particularmente al sur del condado de Burlington, la mayoría de los cierres se completan sin ningún abogado involucrado.
"No hay una regulación, un reglamento que requiera a los compradores o a los vendedores contratar un abogado. Es totalmente opcional, a discreción de los clientes", explicó Ihan Quijano, propietario de Enterprise Title Services, compañía de títulos con sede en el área de Princeton, en el condado de Mercer.
Según Quijano, el mapa legal del estado se divide en tres zonas con dinámicas distintas.
En el norte de Nueva Jersey, dijo, "es muy normal" que tanto compradores como vendedores utilicen abogados en sus transacciones. En el centro del estado, en condados como Mercer, la proporción se reparte prácticamente a la mitad.
"Es como 50 y 50. Muchas transacciones vienen con abogados de los dos lados, vendedor y comprador. Algunas veces vienen transacciones donde a lo mejor el comprador tiene abogado y no el vendedor", o viceversa.
El panorama cambia de forma más marcada en el sur del estado. Desde el condado de Burlington hacia el sur, incluyendo Camden y Salem, son las compañías de títulos, en conjunto con los agentes inmobiliarios, quienes suelen manejar la totalidad del proceso.
"No hay muchos abogados en el sur que estén representando clientes en bienes raíces", señaló Quijano, quien atribuyó la diferencia a una cuestión de práctica regional consolidada con el tiempo.
Pese a que la ley no lo exige en ninguna parte del estado, Ihan enfatizó: "Si alguien me llama a mí y me pregunta qué piensas, ¿debo conseguir un abogado?, yo siempre recomendaría un abogado".
El empresario argumentó que una compraventa inmobiliaria es "una transacción tan compleja" que involucra abundante papeleo y riesgos que un abogado puede ayudar a mitigar, incluidos conflictos derivados de inspecciones, solicitudes de reparación o problemas de financiamiento que podrían poner en riesgo el depósito del comprador.
La representación legal implica un costo adicional que el cliente debe cubrir en el cierre.
Cuando una de las partes decide no contratar abogado, la responsabilidad de completar la operación recae en la compañía de títulos, el agente inmobiliario y, si aplica, el banco.
Quijano detalló que, en esos casos, Enterprise Title recurre a un grupo de abogados externos que preparan la documentación legal necesaria para transferir el título de la propiedad bajo una figura conocida como "representación limitada": el abogado redacta los documentos requeridos a cambio de un costo menor, pero sin asumir la representación legal completa del cliente en la transacción.
"En ese caso, de nuevo, nosotros nos encargamos de procesar todo directamente con el vendedor, el comprador, sus agentes y el banco", concluyó Quijano, cuya compañía opera exclusivamente como firma de títulos en la región central de Nueva Jersey.




