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ELIZABETH, Nueva Jersey, EU, 11 de agosto de 2026.- Ruth Acosta lleva diez años viviendo en esta ciudad de Nueva Jersey, pero desde el lunes su cabeza y su corazón están en Cali, Colombia, donde su hermano Víctor Acosta, portero de un edificio de siete pisos en el barrio Cuarto de Legua, continúa desaparecido tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el occidente colombiano.
"Lamentablemente, tengo un hermano desaparecido en Cali, en el barrio Cuarto de Legua, cerca de la Plaza de Toros. Ayer entró a su trabajo a las 7 de la mañana. Era portero en un edificio que se llama Ana Pilar y no volvimos a saber nada de él", contó Acosta, sentada frente a una taza de café que no llegó a tocar, con la mirada fija en las fotografías del edificio derrumbado que guarda en su teléfono.
El sismo se registró el lunes a las 7:34 horas, y es el más fuerte que ha sacudido a Colombia en más de una década. Según cifras de Asocapitales y autoridades municipales, al menos 95 personas murieron en Cali y cerca de 885 resultaron heridas, con 56 estructuras colapsadas en la ciudad. A nivel nacional, el balance, aún en verificación, supera los 180 fallecidos y ronda las 188 personas reportadas como desaparecidas, con más de cinco mil viviendas afectadas.
El edificio Ana Pilar, donde trabajaba Víctor Acosta, quedó completamente colapsado. Según el relato de un compañero de turno, cuando comenzó el temblor, este alcanzó a correr hacia la calle; Víctor no.
"El compañero salió corriendo y mi hermano no quiso. Él dijo que cómo iba a dejar la portería sola y se quedó parado en la puerta", relató Ruth. "Lo único que sintió fue que detrás de él el edificio se colapsó".
Víctor, de 52 años, vive con la madre de ambos, una mujer adulta mayor a quien la familia aún no le ha mostrado imágenes de cómo quedó el edificio.
"Mi madre en el momento no sabe bien la magnitud de lo que ha pasado. No le hemos querido mostrar cómo quedó el edificio, que en realidad quedó totalmente colapsado", dijo Ruth, bajando la voz. Víctor tiene además un hijo que vive en España. En el barrio era, según su hermana, un hombre querido: hace apenas un mes, cuando le robaron la bicicleta, varios vecinos de edad avanzada reunieron dinero entre ellos y le compraron una nueva.
Mientras hablaba, Ruth mantenía los ojos enrojecidos y la mirada baja, deteniéndose entre frase y frase para recomponer la voz, con el cansancio y la tristeza de más de 24 horas sin noticias marcados en cada pausa. Su hermana menor, Diana Acosta, llegó al lugar del derrumbe el lunes a las 10 de la mañana y no se ha movido desde entonces. "Mi hermana no se ha movido del sitio. Está cansada, agotada, pero está allá, porque somos una familia", dijo Ruth. Según le contó Diana, hasta el cierre de esta entrevista solo una persona, un hombre joven, había sido rescatada con vida de entre los escombros.
Ruth también describió el desorden inicial en la zona del derrumbe, antes de que llegaran los cuerpos de rescate, y el esfuerzo de los vecinos que removían escombros con las manos.
"La gente de mi Cali se volcó a las calles con tarros, con bolsas, con carritos de mercado, con sus manos, sacando escombros. Llegaron a un punto en que ya no podían hacer nada más, porque los edificios en Colombia son de concreto y de ladrillo", relató.
Desde Elizabeth, una campaña comunitaria recolecta insumos para enviar a los damnificados. "Me siento muy orgullosa de ser colombiana y de ser caleña, por lo que vi: la gente con sus manitos ayudando. Eso es tener un corazón muy grande", dijo Ruth Acosta, quien continúa a la espera de una llamada que le confirme si su hermano está con vida.




