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MORRISTOWN, Nueva Jersey, EU, 12 de junio de 2026.- Durante 20 años, cada vez que sus amigos lo llevaban a un restaurante mexicano en Nueva Jersey, Raúl Santoyo salía con la misma sensación: "Dios mío, no, esto no es mi México".
"Algún día les voy a traer el taco que se merecen", les decía Santoyo a sus amigos desde hacía más de 15 años. Llegó el momento de cumplirla.
Esa promesa se convirtió eventualmente en Central Taqueria, el restaurante de Morristown que hoy acumula reconocimientos estatales y acaba de recibir el Sello M del gobierno mexicano.

Santoyo, originario de la Ciudad de México y residente del condado de Morris desde hace más de dos décadas, pasó 30 años construyendo una carrera en la banca de inversión antes de dar el salto. La decisión llegó a las puertas de la pandemia, cuando una conversación con su socio Gabriel Galván, entonces director general de oncología para Novartis, convirtió una promesa de años en un plan concreto.
Su esposa lo describe como una crisis de mediana edad. Él no lo niega; por el contrario, lo celebra.
En 2022 fue su último día en la banca. Los meses siguientes los dedicó íntegramente a prepararse para un mundo nuevo.
"Fue abandonar todo lo que conocía como mi mundo seguro en los bancos para explorar algo totalmente nuevo en un mundo totalmente desconocido", reflexionó en la entrevista con este medio.
Tomó cursos con chefs particulares, viajó a México para formarse en el Centro Gastronómico del país, aprendió las técnicas del pastor y de la cochinita pibil, y pasó un año entero buscando la masa nixtamalizada adecuada para las tortillas del restaurante. El 17 de febrero de 2023, Central Taqueria abrió sus puertas en el 61 de South Street, en Morristown.
El proyecto nació como una sociedad entre tres amigos sin experiencia en restaurantes: Santoyo, su hermano Alejandro, abogado radicado en Miami, y Galván.
"Nuestra ventaja es que somos financieros", reconoció Santoyo. "Nos ha ayudado mucho la visión que tenemos para analizar la información, planear, documentar y hacer lo que se necesite hacer".
El clima político en torno a las políticas migratorias del último año impactó sus números.
"La gente llegó a un momento en que no quería ni salir", relató Santoyo. Los costos de los productos también se han elevado con la volatilidad de los mercados internacionales. El restaurante está realizando actualmente un análisis de precios para absorber el mayor impacto posible sin trasladarlo al cliente final.

A pesar de los obstáculos, el resultado habla por sí solo. En tres años, Central Taqueria ha conquistado a una clientela que hoy es 80 por ciento estadounidense en un vecindario donde ese perfil representa el grueso de la población, además de un 20 por ciento latino e hindú.
Hoy, Santoyo ha regresado a trabajar en la banca, mientras su esposa asume la gerencia del restaurante. El siguiente paso, dice, es la expansión: replicar el concepto en otras ciudades.
"Fue abandonar todo lo que conocía como mi mundo seguro en los bancos para explorar algo totalmente nuevo en un mundo totalmente desconocido", reflexionó. El mundo le devolvió la respuesta.




