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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 1 de agosto de 2026.- Los migrantes que nadaron para entrar esta semana en el enclave español de Ceuta han decidido regresar a Marruecos, tras denunciar que han pasado hambre, agotamiento y también por la hostilidad local.
Tras ingresar a territorio europeo atraídos por información que vieron en las redes sociales, muchos de ellos se toparon con una realidad muy diferente y precaria, sin acceso a alimentos ni rutas hacia la España peninsular.
Abdel Atif, uno de los migrantes, reconoció en entrevista a la cadena española SER que prefiere regresar a Marruecos debido a la situación complicada a la que se enfrenta en España.
El hombre aseguró que desconocía la sentencia del Tribunal Supremo sobre la regularización de migrantes y destacó que decidió entrar en España porque "sabía que la puerta estaba abierta".
"Hemos entrado pensando que íbamos a poder lograr asilo en España, prosperar y, con el tiempo, traer a mi mujer y a mis hijos. Pero aquí las tiendas están cerradas, no podemos comer, no tenemos dónde dormir y prefiero volver porque aquí vamos a morir de hambre", expuso al medio.
Cerca de 60 mil personas habían cruzado de forma irregular a finales de julio, encontrando una ciudad saturada y sin recursos, pues los comercios estaban cerrados y no había suficiente comida ni agua para todos, y varios reconocieron que la situación no era como esperaban y que no podían regularizar su situación de asilo.
Por lo tanto, una gran parte de ellos retornó de forma voluntaria o coordinada.
Además, el Gobierno de España inició este sábado 1 de agosto la instalación de una barrera flotante de contención en el espigón de El Tarajal, en Ceuta, diseñada con componentes visibles y sumergidos para bloquear de forma física el ingreso irregular de migrantes a nado desde Marruecos.




